martes, 31 de agosto de 2010

¿Como se mide la competitividad de la economía española?

Hace poco leía un informe del servicio de estudios de un gran banco suizo que decía la economía española ha perdido competitividad y que sería necesario reducir los salarios un 20% para recuperar la competitividad perdida. Esta historia se repite por nuestros políticos y altos cargos y nada menos que el Sr. Almunia nos ha dicho que los salarios españoles tienen que moderar su crecimiento y no crecer por encima de la productividad. El Banco Central Europeo también vende la misma historia.

Mi opinión es que la economía española no tiene un problema del 20% de pérdida de competitividad. Frente a la zona Euro nuestra competitividad se mantiene bastante bien y frente a la zona no Euro la pérdida de competitividad ha sido debida a la revaluación continúa del Euro. Los salarios españoles se han comportado con más moderación que los de todas y cada una las grandes economías europeas, incluida Alemania. Nuestros salarios reales han crecido menos que la productividad cuando en Francia, Italia, Reino Unido han crecido más.

¿Por qué Alemania exporta y nosotros no? No es cuestión de precio, es cuestión de los productos que Alemania pone en el mercado para los que existe muy poca competencia de precio. España no tiene esos productos.

¿Qué medida utilizan los servicios de estudios cuando hablan de competitividad?

La media utilizada por todos ellos es el llamado Índice del Coste Unitario del Trabajo. Este índice mide el salario monetario por unidad física de producto. La idea es que si suben los salarios subirá el costo de producción y por lo tanto los precios y por consiguiente se pierde competitividad (de precio).

Esta medida es muy mala. En la medida que hay inflación, a la vez que sube el coste monetario del trabajo el empresario puede subir el precio. Si el coste de salario real por unidad de producto baja, el empresario puede bajar el precio y seguir compitiendo. Esto es lo que ha pasado en la economía española durante un número de años. Las empresas han podido bajar precios sin problema debido a que el salario real en España ha crecido menos que la productividad.

La siguiente gráfica está sacada de una presentación reciente del BCE que pone de relieve como las economías europeas han perdido competitividad frente a Alemania. España ha perdido un 20%. No solo eso, sin ningún sonrojo, el BCE atribuye a los salarios la responsabilidad de esta perdida de competitividad.

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La realidad es otra. Los exportadores españoles han respondido  a la supuesta perdida de competitividad rebajando precios porque tenían margen para hacerlo.

La siguiente gráfica muestra el Índice de Tendencia de la Competitividad confeccionado por la Secretaría de Estado de Comercio calculado con valores unitarios de las exportaciones. Puede verse como tanto en la zona Euro como en la zona no Euro los precios de exportación españoles bajaron con enorme fuerza a partir del 2007. En estos índices, la competitividad aumenta cuando el índice baja.

Fijémonos como al final del primer trimestre del 2010, el Índice de Tendencia de la Competitividad en España respecto a la zona Euro tiene un valor muy similar al del año 2000. Toda la competitividad pérdida del 2005 al 2007 se recuperó del 2007 al 2010.

Con respecto a la zona no Euro el índice de competitividad (línea verde) al final del 2010 es mucho peor que en el 2000. Aunque los precios de las exportaciones española bajaron durante toda la década, la revaluación continua del Euro nos hizo perder competitividad. Esta pérdida de competitividad no puede imputarse al comportamiento de los salarios españoles sino a la revaluación del Euro impulsada por Alemania.

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Los exportadores bajaron precios porque o tenían margen. El Costo Real Unitario del Trabajo español bajó con fuerza a partir del 2007 comparado con el de las principales naciones europeas. Al final del 2010, el índice del costo real (salarios reales) unitario del trabajo en España es el más bajo de todas las grandes economías europeas, incluida Alemania (gráfico derecho).

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Para rematar, una gráfica de la evolución de la productividad en España comparada con las principales economías europeas. Al final del primer trimestre del 2010 el índice de productividad en España es el más alto de la principales naciones europeas, más que Alemania e igual a Francia.

Esta espectacular subida de la productividad en España se debe al despido masivo de empleados, que podríamos calificar de sobrantes en las empresas y que ha sido propiciado por la crisis. Por un lado la necesidad de sobrevivir y por otro el abaratamiento del despido que la crisis ha traído consigo ha facilitado la purga de empleados innecesarios. Esto se ha hecho a costa de un paro masivo. Desde el punto de vista de las empresas esto es bueno. Desde el punto de vista de la sociedad……….

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¿Qué creen Vds., es el saldo de comercio exterior un reflejo de la competitividad de la economía española?

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viernes, 27 de agosto de 2010

Sobre la supuesta falta de competitividad de la economía española y la culpabilidad de los salarios

Tenemos que seguir oyendo que la economía española no es competitiva y que hay que rebajar los salarios o reducir su crecimiento para poder competir. Como prueba de esta falta de competitividad se citan los déficits de comercio exterior, que llegaron al 10% del PIB en el 2007 y 2008 y el Índice de Coste Unitario de Trabajo que subió en España mucho más que en los principales países europeos.

Profundizando en estos argumentos hay que concluir que lo que se pretende es vender a la opinión pública española el que hay que rebajar los salarios y para ello se utiliza argumentos en mi opinión falsos o sesgados. Los datos disponibles no permiten concluir que la economía española no es competitiva y la falta de competitividad habría que imputarla a la pertenencia al Euro y no al comportamiento de los salarios. Si lo que se pretende de verdad es aumentar la competitividad exterior de la economía, la mejor manera de lograr resultados es por la vía de una devaluación y no por la vía indirecta de rebajar salarios con la esperanza de que baje el nivel general de precios y que las empresas trasladen estas rebajas de precios a los precios cotizados en sus ventas al exterior, etc.

Si los déficits de comercio exterior fueran una prueba de la falta de competitividad habría que concluir que de repente la economía española se ha vuelto competitiva. Fijémonos como el saldo de comercio exterior con la zona Euro, nuestro principal socio comercial, que llegó a sobrepasar los -35.000 Euros en el 2007 se ha reducido hasta el punto de que en el primer trimestre del 2010 el saldo se redujo a -8 millones de Euros, prácticamente cero.

El saldo de comercio de bienes con el resto del mundo –no Eurozona- también muestra una enorme mejora. Excluyendo combustibles, una importación sumamente rígida a corto plazo, vemos como ha mejorado el saldo desde los años locos del 2007 y 2008. En estos momento el saldo (negativos) es aproximadamente 1/3 del máximo que alcanzó en el 2007.

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En una presentación reciente, el Banco Central Europeo hablaba de las divergencias en competitividad causadas por el crecimiento excesivo de los salarios con respecto a la productividad. La gráfica siguiente, sacada de la presentación del Banco Central Europeo, no es más que el Índice del Coste Unitario de Trabajo normalizado con Alemania=100. El Coste Unitario de Trabajo divide Coste Monetario de Salarios por el número de unidades reales de producto. Este índice refleja fundamentalmente el crecimiento de la inflación y tiene muy poco que ver con el crecimiento de salarios con respecto a la productividad. Según esta gráfica, al final del primer trimestre del 2010, España ha perdido un 20% de competitividad frente a Alemania, desde el 2000.

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Cuando se habla de Coste Unitario de Trabajo el índice está construido utilizando valores monetarios de los salarios y el índice se correlaciona extremadamente bien con la inflación.

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La gráfica siguiente muestra el Índice del Coste Real Unitario de Trabajo normalizado usando Alemania=100. Es curioso como España tiene el menor crecimiento de salarios en relación a la productividad. España es un 2% más competitiva que Alemania al final del primer trimestre del 2010. Durante la primera parte de la década, los salarios reales en España se comportaron más moderadamente que en Alemania y solamente en los años 2006 a 2008, en los que la economía española estuvo claramente recalentada crecieron más que en Alemania, pero incluso en esos años España tuvo un índice bastante más bajo que el de las grandes economías europeas.

¿Cual de los dos indicadores es mas relevante a la hora de juzgar la competitividad de precios, el Coste Unitario de Trabajo o el Coste Real Unitario de Trabajo? En mi opinión, ninguno de los dos. La competitividad de precios tien que ver con el nivel general de precios y decir que el nivel general de precios viene fijado por el salario es tratar de hechar la culpa a los salarios. En el caso de España, los salarios crecieron por causa de la inflación y no al revés y la inflación fue causada en gran parte por las políticas del Banco Central Europeo.

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Como colofón de lo anterior, podemos examinar el Índice de Tendencia de la Competitividad (ITC). Este es un índice confeccionado por la Secretaría de Estado de Comercio que trata de capturar la evolución en la relación de precios entre España y varias zonas del mundo. El Índice de Tendencia de la Competitividad –ITC- tiene dos componentes: IPX relación entre tipos de cambio e IPR relación entre niveles de precios. Cuando los índices bajan la competitividad española aumenta. Se ofrecen dos versiones de IPC una utilizando los índices de precios al consumo (IPC) y otra utilizando índices de valores unitarios de exportación (IPU).

Cuando comparamos España con la zona Euro, el componente IPX del tipo de cambio se mantiene constante puesto que el tipo de cambio no varía y solamente tiene influencia la evolución de precios relativos IPR. Véase como utilizando IPU en la zona Euro, España pierde competitividad en los años 2004 al 2008 y como a partir de ahí las cosas mejoran y en el 2010 la competitividad se sitúa al nivel del 2000.

Estudiando lo que ha pasado con la OCDE no Euro la competitividad de la economía España (ITC línea verde) evoluciona durante la primera parte de la década de acuerdo con el tipo de cambio del Euro (IPX) y a partir del 2008 debido que las empresas reducen sus precios y a pesar de que el Euro sigue subiendo la competitividad ITC mejora fuertemente. La competitividad de la economía española respecto a la OCDE no Euro es mucho peor que en el 2000, pero esto es debido a la evolución del Euro, no a la evolución de los precios de exportación practicados por nuestras empresas. El tipo de cambio del Euro está influenciado principalmente por la fuerza exportadora alemana, que aquí como en tantos otros aspectos controla lo que pasa en la zona Euro y que casi siempre es contrario a lo que conviene a España.

Los problemas que el Euro está causando a la competitividad de la economía española en zonas no euro se evidencia también cuando se utilizan IPC en vez de IPU para el cálculo del índice de tendencia de la competitividad. El nivel de precios de la economía española con respecto a la OCDE no Euro se mantiene siempre por debajo de 100, con una caída marcada desde el 2008, pero España pierde competitividad (línea verde creciendo) debido a la evolución del Euro cuya cotización fue creciendo en los mercados.

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Para rematar, en primer lugar no está nada claro que la economía española en la primera mitad del 2010 no sea competitiva con respecto a la zona Euro o con respecto al resto del mundo. En segundo lugar, el culpar al crecimiento de los salarios (excesivo en palabras de algún alto cargo) de la no competitividad de la economía española denota por parte de quien lo hace o que no se ha estudiado el tema o que trata de vender una idea, que bajen los salarios reales. Se puede decir que el Banco Central Europeo presenta los argumentos de forma sesgada cuando habla de pérdida de competitividad debido a las presiones de los salarios. El Banco Central Europeo al igual que la Comisión Europea mantiene la posición de que los salarios en España tienen que bajar para mejorar nuestra competitividad porque, en palabras de Almunia, han subido más que la productividad, lo cual no es cierto.

No voy a entrar en las motivaciones de los que quieren que bajen los salarios reales en España.

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jueves, 26 de agosto de 2010

De donde saldrán los puestos de trabajo que España necesita

Es fácil saber de donde vinieron los puestos de trabajo en la pasada década, nos lo dice el Instituto Nacional de Estadística. La mayor parte de los empleos vinieron no de la construcción sino del sector servicios, específicamente los llamados servicios de mercado (dependientes, camareros, oficinistas, etc.), 3 millones de puestos de trabajo creados del 2000 al 2008 en este sector de los 4,5 que se crearon del 2000 al 2008.

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En segundo lugar están los servicios no de mercado que corresponden fundamentalmente al sector público, 580.000 puestos de trabajo creados del 2000 al 2008. La Construcción creó 900.000 puestos de trabajo en el mismo periodo (2000-2008) y la industria 250.000 puestos. Agricultura y ganadería perdieron puestos de trabajo y el sector energía es demasiado pequeño para considerarlo.

La creación de puestos de trabajo en la industria permaneció relativamente estancada en la década, el pequeño crecimiento que se produjo del 2000 al 2008 hay que imputarlo principalmente a los suministros a la construcción de viviendas.

Se aprecia en el gráfico como todos los sectores perdieron empleo durante la crisis en el 2008 y el 2009. Solamente, el sector público siguió su marcha imparable, incluso incrementó el ritmo de crecimiento sobre el periodo 2004-2008. En el conjunto de la economía, del primer trimestre del 2008 al primer trimestre del 2010 se perdieron 2 millones de puestos de trabajo.

La enorme creación de empleo que se produjo del 2000 al 2008, más de 4,5 millones de nuevos empleos en 8 años, tuvo lugar en un periodo de fuerte crecimiento de la economía, un 3.5% de crecimiento medio anual del PIB, acompañado de un crecimiento muy bajo de la productividad. Prácticamente todo el crecimiento de la economía se reflejó en un crecimiento del empleó en esos 8 años.

El motor de la economía española en la década fue la construcción de viviendas,  cuyo enorme desarrollo estuvo facilitado por el crédito disponible y barato del que España y prácticamente todas las economías adelantadas dispusieron en la década pasada, sobre todo en la segunda parte, en la que los tipos de interés reales (tipo de interés menos inflación) mantuvieron valores negativos durante largos periodos.

Todo parece indicar que el futuro del empleo en España será muy malo y que podremos presentarnos en el 2020 con niveles de empleo muy poco superiores a los de hoy.

La evolución general del empleo dependerá de dos factores, el crecimiento de la economía y el crecimiento de la productividad en la década.

El crecimiento potencial de la economía española en los próximos 10 años es enorme, dado los 4 millones largos de parados. El crecimiento real, sin embargo, estará limitado por la demanda. Los economistas descomponen la demanda agregada en cuatro componentes, el consumo, la inversión en construcción y en bienes de producción, el gasto público y el la demanda del sector exterior. El crecimiento de estos componentes se ve limitado de cara al futuro.

El consumo privado estará frenado por el enorme paro, por el efecto negativo que la pérdida de valor de las viviendas representará durante la década y por el sentimiento de incertidumbre económica que se cernirá sobre las familias españolas durante mucho tiempo debido a la crisis, la reforma de las pensiones, recortes de salarios, enorme nivel de desempleo juvenil, paro etc.

La inversión en viviendas está agotada por muchos años. La demanda de nuevas viviendas se sitúa por los especialistas en unas 150 a 200.000 al año y se dice que hay más de 1 millón de viviendas nuevas sin vender. La construcción en obras públicas estará constreñida por años debido a los problemas presupuestarios del Estado.Tampoco se puede esperar mucho de la inversión en bienes productivos dada una economía estancada y un exceso de capacidad productiva.

El gasto público en general va hacia abajo por las dificultades presupuestarias del Estado que no cesarán por varios años.

Queda el sector exterior. Las exportaciones de bienes y servicios han crecido con más fuerza que las importaciones en el último año, pero en el periodo Enero-Junio del 2010 para el que disponemos de datos, el déficit del bienes y servicios se ha incrementado sobre el mismo periodo del 2009. Poco se puede esperar del sector exterior en el que la pertenencia al Euro nos tiene frenados en nuestro mercado principal que es la zona Euro. Fuera de Europa, el efecto revaluador que tiene la máquina exportadora alemana sobre el Euro, perjudica nuestras exportaciones y favorece las importaciones. Las importaciones de China se están aproximando a Alemania, todavía es el segundo país suministrador de España. El remedio que propone la Comisión Europea y los altos cargos españoles, de congelación o rebaja de los salarios para competir mejor, es un remedio lento, incierto, injusto y que no funcionará en España. En resumen, no esperemos nada del sector exterior, probablemente contribución negativa al crecimiento económico.

El escaso crecimiento del empleo que se produzca en la economía vendrá del sector público en el que como hemos visto el empleo ha seguido creciendo, incluso aumentando la tasa de crecimiento durante la crisis. A simple vista no se ve la razón por la que haya una necesidad real de aumento del empleo público en un entorno de estancamiento de la población y del PIB, pero todos tenemos el sentimiento de que número de empleados en el sector público seguirá aumentando. El único efecto positivo de esto es la redistribución de renta que esto comporta. En vez de parados tenemos empleados públicos innecesarios y mal pagados.

Se puede esperar también crecimiento moderado del empleo en el sector servicios de mercado. En este sector el volumen de empleo está en el comercio, en la hostelería y servicios de transporte y almacenamiento. Es difícil estimar el crecimiento en estos sectores, será bastante menor que en la década del 2000 y será en salarios mileuristas.

La incertidumbre en el empleo  irá en aumento dada la presión que Europa seguirá ejerciendo para que se abarate y se facilite el despido. Esto llevará a que poco a poco el despido sea cada vez más fácil y frecuente.

Hay que pensar también que el crecimiento de los salarios reales se retrasará fuertemente sobre el crecimiento de la productividad dada la presión que Europa seguirá ejerciendo para que se desmonte el mecanismo de negociación colectiva existente en España, que en gran medida fuerza los salarios hacia arriba. Hay que pensar también que la globalización seguirá adelante con lo que la presión a la baja sobre el empleo y los salarios continuará.

En otras palabras, pocos empleos, inciertos y mal pagados, eso es lo que nos espera en España en la próxima década.

La única política que podría ayudar a que este escenario fuese un poco menos lúgubre sería la salida del Euro con una fuerte devaluación que impulsase el sector exterior para que este se convirtiera en el motor de la economía española sustituyendo a la construcción. Por desgracia nuestros políticos carecen de visión y valentía y seguiremos en el Euro dado que es lo más fácil y que es lo que quieren los bancos, las grandes empresas y en general los más ricos que consideran que el continuar en el Euro les favorece.

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lunes, 23 de agosto de 2010

El PP es realmente el partido de los ricos.

 

El PP desveló ayer su plan de reducir los impuestos para los más ricos cuando gobierne. Planteó rebajar los impuestos para las rentas del ahorro (ver artículo de Expansión).

Entre las medidas del Plan Global habrá: una reforma fiscal con bajada de impuestos del ahorro y sociedades, al tiempo que apuesta por trabajar para que la "renta disponible" sea como la de Alemania o Francia.

Según datos de la Agencia Tributaria, en el 2007, el 18% de los contribuyentes con rentas más bajas supusieron el 2.7% del total declarado de las rentas del ahorro (49.843 millones). El 0,5% de los contribuyentes con rentas más altas declararon el 41% del total de las rentas del ahorro.

¿A quién favorece la reducción del impuesto sobre las rentas del ahorro propuesto por el PP?

Vuelve el PP a “engañar” a los españoles con rebajas de impuestos que favorecen a “todos” los ahorradores. A todos sí, pero sobre todo a los más ricos. Claro que esto no nos lo dice el PP.

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Presión Fiscal y Esfuerzo Fiscal son más bajos en España que en Francia o Alemania

A diferencia de lo que han propalado los medios de comunicación tradicionalmente críticos del Gobierno, el esfuerzo fiscal (cuyo significado no está nada claro), es más bajo en España que en Francia o Alemania. El secreto es que en vez de utilizar la renta per cápita en términos monetarios hay que utilizar la renta per cápita en Unidades de Poder de Compra Paritario.

Utilizando esta medida, que parece más lógica, España tiene un  “esfuerzo fiscal” más bajo que muchas de las grandes economías europeas, justo al revés de lo que decía recientemente Rajoy en su declaración a Europa Press. Sigue Rajoy, al igual que todos los políticos, utilizando argumentos falsos o incompletos para vender lo que quieren, en el caso del PP rebajas de impuestos a los más ricos.

En este sentido, argumentó Rajoy que "los españoles son los terceros ciudadanos de la UE que hacen más esfuerzo fiscal".

La tabla siguiente que utiliza presión fiscal a nivel de país y Renta per Cápita medida en PPP, muestra la falsedad de lo dice Rajoy. 

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A raíz de las declaraciones del Ministro de Fomento Sr. Blanco sobre el hecho de que en España la presión fiscal era más baja que en Europa y que si queríamos servicios de primera e infraestructuras de primera habría era necesario alinear nuestros impuestos con los de Europa, puesto que la presión fiscal en España es mucho menor que en las principales economías europeas, han estado apareciendo en los medios de comunicación análisis sobre los temas de presión fiscal y esfuerzo fiscal.

Uno de los medios que más ha profundizado en insistido en el tema ha sido Libertad Digital. Mi impresión sobre Libertad Digital es que tiene economistas que entran a fondo en los problemas pero que debido a la agenda que tienen de crítica al Gobierno de Zapatero y defensa a toda ultranza del libre mercado, los análisis que hacen y las soluciones que proponen están abiertas a críticas tan fáciles y demoledoras que les quitan fuerza en la defensa de esas posiciones.

La tesis de Libertad Digital y de muchos medios es que el trabajador español (que es diferente de la población en general) soporta uno de los esfuerzos fiscales más altos de Europa. Se hace la distinción entre presión fiscal y esfuerzo fiscal.

Presión Fiscal definida a nivel de país como la relación entre ingresos del Sector Público y el PIB. A nivel del trabajador individual se podría definir como la relación entre las impuestos directos del trabajador más las cotizaciones sociales (trabajador + empresa) y el salario bruto del trabajador incluyendo cotizaciones sociales de la empresa y el trabajador.

Esfuerzo Fiscal es un concepto que trata de capturar el mayor castigo que supone una determinada presión fiscal si la renta es más baja. Definen esfuerzo fiscal como la relación entre presión fiscal y renta.

La siguiente tabla presentada en este artículo de Libertad Digital y elaborada por GESTHA (Asociación de Técnicos del Ministerio de Hacienda) muestra presión fiscal y esfuerzo fiscal.

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La tabla muestra como la presión fiscal del trabajador español es mucho más baja que la de las principales economías europeas: Alemania, Francia Italia, etc. Sin embargo cuando la presión fiscal se divide por el salario medio España, debido a los bajos salarios prevalentes, tiene lo que llaman un esfuerzo fiscal mayor que las grandes economías.

Tengo dos críticas al “esfuerzo fiscal” así definido. En primer lugar no acabo de ver claro si la relación entre presión fiscal y salario significa algo. La segunda es que en vez de salarios monetarios deberían considerarse salarios en unidades de poder de compra paritario (PPP) ya que en España el nivel de precios es bastante más bajo que en Francia o Alemania.

No tengo estadísticas de salarios en PPP pero si renta per cápita. Fijémonos en la tabla siguiente como la renta per cápita en España medida en Unidades de Poder de Compra Paritario es solamente un 13% más baja que en Alemania y un 4% más baja que en Francia. clip_image004

Lo que en España está muy mal es la escasa progresividad del sistema impositivo que favorece a las rentas más altas comparando con los principales países europeos. Por eso comparando con Europa, los salarios españoles soportan impuestos más altos, relativamente, que el total de la población.

Hábilmente, Libertad Digital utiliza la presión fiscal de los salarios en vez de la presión fiscal a nivel general de la sociedad y utiliza rentas monetarias en ve de rentas en unidades de PPP. Ambas cosas logran que el “esfuerzo fiscal” aparezca como mayor en España que en las grandes economía europeas.

La tabla siguiente muestra presión fiscal y esfuerzo fiscal utilizando Presión Fiscal a nivel general del País y Renta Per Cápita en PPP (Poder de Compra Paritario). Con estas estadísticas, tanto la presión fiscal como el esfuerzo fiscal son más bajos en España que en Francia o Alemania.

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En conclusión, el concepto de esfuerzo fiscal no describe nada y utilizando las estadísticas correctamente es menor en España que en la mayoría de Europa.

Para el interesado, la tabla siguiente muestra la presión fiscal comparada(impuestos + cotizaciones sociales),  publicada por la Intervención General del Estado.clip_image008

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Rajoy confirma que el PP es el partido de los Ricos

Durante una legislatura y media el PP ha rehusado revelar a la sociedad si tenía algún plan para la economía en el caso de llegar a gobernar, limitándose a decir que Zapatero lo hacía muy mal y que el PP lo haría mejor, como demostró con Aznar. Por fin ayer, ha anunciado, en una entrevista concedida a Europa Press, que lo "primero" que hará cuando gobierne será presentar un "Plan Global" en las Cortes Generales que incluirá ocho grandes reformas que abarcarán los ámbitos fiscal, administrativo, energético, judicial, laboral, educativo, presupuestario y financiero.

La reforma reina es rebajar los impuestos a las mal llamadas “rentas del ahorro” y rebajar el impuesto de sociedades. Ambas medidas se venden como promotoras de la actividad y el empleo. Con estas políticas cuya efectividad como generadoras de actividad económica dista de estar demostrada por los hechos, procede a rebajar los impuestos a los más ricos, no a todos, no a los de rentas más bajas. Confirma así el PP que quiere sacar partido de la crisis para favorecer a sus clientes preferidos “los más ricos”.

La baja tributación actual de las mal llamadas “rentas del ahorro” fue la causa de que en el 2007 las personas con rentas mayores de 600.000 al año pagaran por IRPF una media del 25% sobre la base imponible. Un trabajador que tenga un salario de 12.000 € paga el 24% por IRPF. La baja tributación de las “rentas del ahorro” es también un beneficio al sistema financiero, un viejo protegido de todos los partidos políticos. ¿Tiene sentido que si yo ahorro 50.000€ y los pongo en un deposito a plazo, el interés pague el 20% mientras que si me compro una plaza de garaje y la alquilo, la renta procedente del alquiler tributa al tipo general del IRPF? Estamos ante un descarado beneficio al sistema financiero.

Las rebajas de impuestos propuestas por el PP tienen una efectividad inmediata y contundente en redistribuir renta hacia arriba, de los de rentas más bajas a los de renta más altas, algo buscado por el PP. Se venden estás políticas como soluciones para rebajar el déficit por la vía del incremento de la actividad económica que aumenta la recaudación. Este argumento, vendido por los republicanos americanos desde Reagan, ha demostrado ser falso y así lo reconocen todos los economistas americanos de prestigio, liberales y conservadores. Las rebajas impositivas aumentan el déficit.

En cuanto al incremento de la actividad económica a corto plazo, por la vía de incremento del consumo y la inversión, es más que dudoso que los más ricos que consumen sin fijarse en sus renta debido a lo elevada de esta, vayan a consumir más por que se les bajen los impuestos. Lo que harán es ahorrar más. Claro, dice el PP, estas políticas favorecen el ahorro y con ello la inversión. Por desgracia la inversión privada en España se ha visto reducida por la falta de oportunidades de inversión más que por falta de financiación. El exceso de viviendas no propiciara la inversión en este sector por muchos años. El exceso de capacidad productiva hoy por hoy tampoco propicia la inversión en bienes de producción.

En cuanto el incremento de actividad a largo plazo, por los efectos de los impuestos más bajos en incrementar la oferta agregada de la economía, está por demostrarse con hechos esta efectividad. El argumento dice que los más ricos ahorran más y tienen más para invertir lo que lleva a que la oferta agregada de la economía para un nivel dado de precios aumente. Como digo esto está por demostrarse. Los más ricos invierten donde creen que les es más rentable, a menudo en el mercado de capitales, quizás en China.

Lo único cierto de estas políticas impositivas es que los más ricos pagan menos impuestos, que es el principal objetivo de ellas.

Recordó, Mariano Rajoy, que los españoles "tienen salarios mucho más bajos que otros países de la UE". Por ello, considera que lo que hay que hacer, "lo que tiene que hacer el Gobierno es trabajar para que España tenga una renta disponible como la que tienen Alemania, Francia o Italia, y no subir impuestos".

Al estilo de los mejores políticos, vende Rajoy lo que es un deseo como si fuera realidad. España está muy cerca de Francia y no tan lejos de Alemania en renta per cápita. Como gusta de decir Zapatero, nuestra renta per cápita es más alta que la de Italia. España se compara mucho peor en nivel de salarios. Esta aparente contradicción es debida a la distribución de la renta en España está muy sesgada a favor de los más ricos.

Véase la siguiente tabla publicada por Eurostat. En el 2009, Alemania tuvo una renta per cápita un 12.5% más alta que España y Francia solamente un 4%.

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En su mejor estilo, el plan de Rajoy no concreta nada en todas las demás reformas: administrativa, energética, judicial, laboral, educativa, presupuestaria y financiera. La realidad es que en esos puntos no saben lo quieren hacer o lo que quieren hacer no es lo que el electorado desea y por una u otra razón no nos lo cuentan.

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jueves, 19 de agosto de 2010

Innovación, Educación, Globalización y Paro

Leía hoy un artículo de Thomas L. Friedman, Editor Jefe de Economía del New York Times, en el que exponía algunos de los problemas y remedios de la economía mundial y la americana.

Entre otras cosas decía que gracias a la Internet, los teléfonos móviles y similares, la tecnología está destruyendo cada vez más deprisa los viejos puestos de trabajo que no requerían demasiada especialización pero que pagaban un salario decente, a la vez que crea nuevos puestos que requieren nuevas habilidades, que pagan buenos salarios pero que requieren más educación que nunca.

En opinión de Friedman, el reto está en conseguir más innovación que estimule nuevas industrias que puedan pagar a sus trabajadores $40 (30€) la hora, unido a una gran iniciativa para entrenar más americanos que puedan competir y ganarse esos puestos de trabajo en la competencia mundial.

El problema y la solución parecen salidas de la boca de algún político español o europeo.

La realidad es otra. Nos encontramos en un mundo en el que confluyen los avances tecnológicos y la globalización y esta confluencia está teniendo un impacto negativo y duradero sobre el nivel de empleo y paro en los países avanzados que no responderán a las herramientas usuales de política económica.

La tecnología, por medio de la división del trabajo, la automatización, los computadores, los robots, el self service, etc. destruye puestos de trabajo a la vez que incrementa la cantidad y calidad de lo que se produce. El problema de la destrucción de puestos de trabajo por la tecnología ya lo vieron claro los pensadores del sigo 19 que veían el potencial del proceso para crear hordas de parados. Esta visión no ha tenido lugar hasta ahora debido al aumento del consumo en los países adelantados y al comercio internacional. El aumento de la producción ha sido bastante para contrarrestar el efecto de reducción de empleo de los avances tecnológicos.

Los avances tecnológicos no solo destruyen puestos de trabajo sino que las nuevas industrias también los crean. Estas nuevas industrias, sin embargo, son en general industrias que crean pocos puestos de trabajo dado que hacen uso de la automatización computadores y demás que están disponibles. Los nuevos empleos son del tipo intelectual y del tipo que no es susceptible de ser desarrollado por computadores o robots. Son buenos puestos de trabajo, pero son pocos. En los pocos casos en que las nuevas tecnologías requieran puestos de trabajo numerosos estos se van a países con costos bajos de producción.

Las nuevas tecnologías han ayudado y en gran medida provocado todo el proceso de globalización que incluye la substitución de productos nacionales por importaciones más baratas y a menudo mejores, la deslocalización de plantas de producción y de tareas a países con costes de trabajo más baratos. Pensemos en las operadoras de teléfonos española llevándose a Sudamérica los puestos de trabajo de atención al cliente.

Apple necesita relativamente muy pocos ingenieros para diseñar los iPods y iPads que lanza regularmente al mercado, comparado con los miles de personas que hoy por hoy se requieren para fabricarlos. Estos pocos puestos de diseño se quedan en Estados Unidos pero la fabricación se deslocaliza a China.

Los procesos de automatización y deslocalización afectan cada vez a un número mayor de procesos y a un mayor número de tareas consideradas “del conocimiento” y en teoría difíciles de automatizar. Entre ellas, programación de computadoras, investigación legal y paralegal, interpretación de radiografías y scans médicos, etc.

Las sociedades avanzadas con salarios elevados, por el momento, se ven impactadas por el golpe doble de la tecnología y la globalización. El resultado neto es que muchos de los puestos de trabajo que se destruyen en las recesiones no vuelven nunca, han desaparecido.

Este proceso de desaparición de puestos de trabajo en las sociedades adelantadas no se mitiga por “mas educación”. La educación es cada vez más cara y los estudiantes al acabar sus carreras tienen acceso a puestos de trabajo muy por debajo de sus capacidades y cada vez peor pagados. Es de esperar que en Estados Unidos, donde la enseñanza es enormemente cara, cada vez haya más jóvenes que opten por no pagarse una educación superior que es imposible de rentabilizar en el futuro.

La siguiente gráfica de The Economist, muestra el incremento del empleo en Estados Unidos desde el punto de terminación de la recesión, para todas las recesiones desde 1929. Véase como la recesión del 90-91 solamente creó un 1.5% de puestos de trabajo y la recesión del 2001 (dotcom) no creó ningún nuevo puesto de trabajo, al contrario se siguieron destruyendo. Todo parece indicar que la recisión del 2007 tampoco creará puestos de trabajo.

Empleos creados en Estados Unidos desde el punto de terminación de cada recesión. Porcentaje sobre el empleo al final de la recesión.

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Los políticos americanos, igual que los españoles, “desean con todas sus fuerza” que la economía crezca y que el empleo aumente. En la medida en que el pasado permite predecir el futuro la economía crecerá pero lo hará con un crecimiento de puestos de trabajo muy escaso. Esto pasará en Estados Unidos y también en España.

La realidad es que la tecnología y la globalización están logrando que, en las economías adelantadas, cada vez haya menos puestos de trabajo, más paro y salarios más cada vez más bajos.

Los políticos de Europa y América tienen que cambiar sus esquemas mentales. Las nuevas tecnologías no van a crear suficientes nuevos puestos de trabajo y la educación no va a resolver el problema de la escasez de puestos de trabajo que los avances tecnológicos y la globalización están originando en nuestras sociedades.

¿Por qué es malo el paro?

En si no es malo. En teoría, los avances tecnológicos podrían haber dado lugar a que la producción requerida en la sociedad se llevase a cabo por un número decreciente de trabajadores mientras que el resto (los desempleados) podría estar disfrutando del bien supremo que es el ocio. El sistema de mercado que realiza un magnífico trabajo a la hora de organizar lo que hay que producir y como hacerlo, no tiene una buena solución para la distribución de la renta, de la producción. Solamente el que participa en el proceso productivo obtiene renta para participar en el consumo de los bienes producidos. En la medida en que cada vez se requieran menos trabajadores habrá más parados con dificultades para participar en el proceso. Es fácil imaginar como esto puede llevar a una carencia de demanda suficiente de bienes y servicios, que debido a esta falta de demanda nunca se producirán con lo que la sociedad estará peor en su conjunto.

Hay que ir pensando que con con la presente organización de la economía internacional habrá que vivir con menos empleo y con más paro en las sociedades adelantadas. Este problema puede atacarse de dos maneras, mayor redistribución de renta o cambio de las reglas del juego en la economía internacional.

La presente organización internacional y los sistemas fiscales al uso hacen que cuando más se requiere que los Estados hagan redistribución de renta, estos se vean cada vez más impotentes para extraer del flujo de la economía los recursos para hacer esa redistribución. La razón es que mediante la deslocalización de los procesos de producción y de las personas, los estados pueden ver como su base impositiva se va reduciendo debido a la competencia a la baja con otros estados para ver quien se lleva la producción y los residentes que paguen impuestos.

El resolver este problema requiere nuevos sistemas impositivos que basen la recaudación en el acceso al mercado en vez de donde se realice el proceso de producción. Si Vd. vende Vd. paga. Esto evitaría el incentivo a la deslocalización de los proceso productivos. El problema de la imposición a las personas físicas por aquello de la progresividad y la equidad, no lo tengo demasiado claro por el momento. Estados Unidos lo enfoca diciendo que si Vd. tiene pasaporte americano, Vd. paga impuestos en América y si Vd. tiene rentas o plusvalías en América Vd. paga. Toda trasmisión de activos, aparte de la renta es susceptible de ser objeto de imposición.

La otra alternativa es cambiar las reglas del juego internacional, poner límites a la globalización y a las reglas del libre comercio y movimientos de capitales, tal y como están diseñados en estos momentos, para que pueda mantenerse un nivel de empleo razonable en las economías adelantadas.

Quizás una combinación de ambas alternativas es lo que se impondrá en el futuro.

La historia que nos cuentan los políticos españoles y los periodistas del New York Times, de que hay que competir a nivel mundial y para ello hay que educarse, no funcionará. España está llena de graduados universitarios sin trabajo o en trabajos mal pagados que no requieren una carrera.

Lo que se requerirá es cambiar las reglas del juego. Claro que un cambio de las regkas será combatido a muerte por los favorecidos por el sistema presente, que son los más ricos, lo que hará muy difícil este proceso. Cuando el paro y el malestar social alcance niveles suficientes, es de esperar que los políticos y los más ricos se den cuenta que les interesa “repartir” para que el proceso pueda continuar sin revoluciones.

En Estados Unidos, el país con mayor nivel de innovación y con la economía más flexible a nivel mundial, el malestar social que están creando el paro y la creciente desigualdad en la distribución de la renta y la riqueza desde hace 40 años, puede llevar a grandes sorpresas para los políticos y es posible que llegue un punto en que se lleven a cabo cambios profundos como se hizo en el 29 con el New Deal. La impresión es que por el momento, los políticos no se enteran o no se quieren enterar y que las cosas seguirán muy mal, cada vez peor.

La Comisión y los políticos europeos tampoco se enteran y nos siguen vendiendo la historia de que hay que innovar, educarse, competir y para ello rebajar salarios, subir la edad de jubilación y otras ideas que no resolverán los problemas de la mayoría de la población, aunque por el momento tiendan a preservar el poder y la riqueza de las élites.

Como me decía uno de mis tertulianos habituales, para deshacer el sistema de las Autonomías en España se requeriría una guerra. Para cambiar el esquema existente de funcionamiento de las economías, quizás también se requiera una guerra.

Ver artículo completo.

miércoles, 18 de agosto de 2010

España. Comercio Exterior junio 2010

Publicó ayer el Ministerio de Industria Turismo y Comercio la nota de prensa con los datos de Comercio Exterior de Bienes del mes de junio.

Tanto las exportaciones como las importaciones están creciendo, con más fuerza en la zona no UE-27. :as importaciones tienen un dinamismo mucho más fuerte que las exportaciones en el segundo trimestre del 2010.

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Las cifras de junio y del segundo trimestre son negativas por donde se las coja.

El déficit Enero-Junio ha sido de -26.244 millones frente a los -24.160 del 2009. Se ha ido definitivamente a pique aquello de que el sector exterior iba a tener una contribución positiva al crecimiento de la economía. El hecho es que el déficit está creciendo y la contribución al crecimiento del PIB podría llegar a un negativo -0.5%.

Los medios nos dan la noticia de que las exportaciones están creciendo con fuerza. Es cierto, excepto que en todos y cada uno de los tres últimos meses (abril-junio) las importaciones han crecido con mucha más fuerza, tanto en ritmo de crecimiento como en cifras absolutas dado que las importaciones son un 25% más que las exportaciones.

Volvemos a la historia del déficit estructural de comercio exterior. Podemos acabar el año 2010 con un déficit comercial superior a los 50.000 millones, un 5% del PIB. El máximo déficit exterior se alcanzó en el 2007 con 100.000 millones de Euros, un 10% del PIB.

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Por países, en el primer trimestre del año el saldo comercial con la zona Euro prácticamente había llegado a cero. En el segundo trimestre ha vuelto a crecer. El déficit con China ha crecido hasta ser el país o la zona comercial con el que tenemos el mayor déficit comercial.

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En los dos grandes sectores del comercio exterior español, automóvil y productos energéticos ambos han mostrado un fuerte crecimiento de las importaciones en junio. El del automóvil debido probablemente a que los incentivos a la compra de automóviles acababan en España en junio y el de la energía porque el precio del petróleo sigue subiendo.

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Ver artículo completo.

martes, 17 de agosto de 2010

Sobre la inminente subida de impuestos para todos, que no para los más ricos

Figuraban ayer en todos los periódicos nacionales las palabras del Sr. Blanco que decía que si España quería tener unos servicios de primera y unas estructuras de primera había que equiparar los impuestos españoles con los europeos, puesto que la presión fiscal en España era del 33% en el 2008 frente al 39% de la media europea. Podía haber dicho don Pepe que la presión fiscal en España en el 2009 cayó al 30%, los datos ya están publicados. Ver Expansión.

La crítica inmediata al PSOE y a todos los partidos, es que en España pagamos ya un nivel de servicios no de primera sino de lujo debido a nuestras Autonomías. Unos servicios que el ciudadano preferiría no tener, para no tener que pagarlos pero que los partidos nos imponen “a guevos” como dicen en Méjico. En el tema de las infraestructuras hay que decir que seguimos haciendo Aves cuando ya tenemos la red más extensa de Europa. La red de autovías es también muy extensa y moderna. Siempre se puede hacer más pero quizás lo que tenemos en estos momentos es ya es de primera como dice el ministro. Se van a seguir haciendo infraestructuras, innecesarias en muchos casos, para satisfacer al lobby de las grandes constructoras de obra civil y para satisfacer a los sátrapas autonómicos y para eso tenemos que pagar todos. Mejor no hablar del nivel de lujo del que disfrutamos en el sector de la energía o de la falta de intención de meter mano al tema del transporte de mercancías por ferrocarril.

Hay que pensar que, en general, nuestros políticos cuando tienen que tomar decisiones importantes a largo plazo las toman siempre mal. Como ejemplos preclaros de metidas de pata monstruosas tenemos al sistema de las autonomías, al sector de la energía y la entrada en el Euro, decisiones todas tomadas por señores que van por el mundo como salvadores de la patria.

Las palabras de Blanco se han interpretado como un globo sonda del Gobierno con vistas a una subida general de impuestos. El ejecutivo empieza a prever que en el 2011 se quedarán cortos entre 15 y 20.000 millones para cumplir con el compromiso con Europa de un 6% del PIB de déficit público. Estas son cantidades importantes que no se van a sacar a los “más ricos”, que se podría, porque falta voluntad política para hacerlo, tanto del Gobierno como del resto de los partidos. Por consiguiente la subida impositiva nos tocará a todos.

Los periódicos han empezado a hablar de un concepto poco utilizado que es el del esfuerzo fiscal frente al normalmente utilizado de la presión fiscal que mide la relación entre ingresos del sector público y el PIB. Apuntan los medios críticos del Gobierno que la misma presión fiscal es mucho más penosa para un país con renta per cápita baja que para uno con renta per cápita alta. Se entiende que es más penoso pagar impuestos para el que tiene una renta de 20.000 € que para uno que tiene 35.000. Dado que la renta per cápita en España es relativamente baja en Europa, dicen estos medios, la misma presión fiscal en España supone un sufrimiento mayor. Como medida de este sufrimiento utilizan el concepto de “esfuerzo fiscal” que es la relación entre presión fiscal y renta per cápita. Con esta medida algunos periódicos como Libertad Digital tratan de demostrar como España está ya a la cabeza de Europa en el “esfuerzo fiscal”.

Es muy poco intuitivo el tratar de imaginar que relación tiene el esfuerzo fiscal, así definido, con el nivel de sufrimiento del contribuyente.

Hay que hacer varias puntualizaciones. En primer lugar la renta per cápita de España está muy cercana a la de Alemania y a la de Francia.

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La renta per cápita en España, medida en unidades de poder de compra paritario, es solamente un 4% más baja que en Francia y un 12% más baja que en Alemania. Otra cosa es la renta per cápita medida en Euros dado que España tiene un nivel de precios más bajo que ambos países.

La tabla siguiente, sacada de esta publicación de Eurostat, muestra las tasas fiscales implícitas por tipo de actividad económica. Lógicamente como era de esperar las tasas en España son más bajas que en las grandes economías europeas

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A la hora de hablar de subidas de impuestos es importante hablar de distribución de la renta y de la progresividad del sistema impositivo. Es decir, que porcentaje del PIB se llevan los distintos niveles de renta y que impuestos pagan sobre esa renta. He sido incapaz de conseguir esta información porque Europa no la publica. Esto permitiría ver con claridad como se distribuye el sufrimiento fiscal. Lo que si se publica son los índices de distribución de la renta y España tiene una distribución de la renta mucho más concentrada en las capas superiores que países como Francia, Alemania. Hay que pensar que un país como España en el que los grandes partidos favorecen descaradamente a los más ricos la distribución de la presión fiscal favorecerá enormemente a estos.

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Para más datos sobre sistemas impositivos en Europa ver el siguiente informe Taxation Trends in Europe. Ver también informes adicionales en este enlace.

Ver artículo completo.

Déficit Mortal con China

Publicaba ayer Paul Krugman un artículo en su blog en el New York Times titulado “Deficts Mortales”. La posición de Mr. Krugman sobre la devaluación de la moneda china es que equivale a un fuete arancel a las exportaciones unido a un enorme subsidio a las exportaciones. China, la segunda potencia económica mundial, está actuando como depredadora frente al resto del mundo acaparando para si la parte mayor de las exportaciones mundiales.

En opinión de Mr. Krugman la política de negociar con China para que permita la revaluación de su moneda no llevará a un resultado positivo a este respecto. Aboga Mr. Krugman por una política de restricciones directas a las importaciones de China aunque lleven a una guerra comercial.

Mi opinión sobre este tema, expresada con regularidad en este blog, es que China es una negociadora maestra y que no cambiará una política que le ha ido tan bien por tantos años. China solamente atiende a los hechos. Estados Unidos debe hacer lo que crea que le conviene, calculando los muchos pros y contras, y proceder. Una guerra comercial con China o un enfrentamiento de otro tipo vendrá más pronto o más tarde. En mi opinión, desde el punto de vista de Estados Unidos, cuanto antes venga mejor.

Las grandes empresas americanas y europeas no quieren oír hablar de enfrentamientos porque consideran que su futuro está en el mercado chino más que en Estados Unidos y Europa que piensan que siempre estarán ahí para ellos. En mi opinión se equivocan. Las inversiones y las empresas de la multinacionales occidentales acabarán como el rosario de la aurora. Cuando Estados Unidos abrió las puertas a China, en gran parte empujado por sus grandes multinacionales, no midió bien el carácter de los Chinos que de ninguna manera van a pasar por que nadie les diga lo que tienen que hacer aunque tengan que sacrificar a millones de sus ciudadanos o del mundo. Hay autores que dice que China no ha olvidado las humillaciones que le infligieron los países occidentales a comienzo del siglo XX.

Los inútiles de las instituciones europeas, por supuesto, no hacen nada en un tema tan importante como este. Menos aún cuando el reciente rebote de las exportaciones alemanas se dirigió totalmente a China.

A modo de ilustración las siguientes cifras sacadas de un comentario al articulo de Mr. Krugman al que hacía referencia al comienzo.

1995 Relación Imports to Exports con China:
1.40 (Germany)
1.53 (France)
2.09 (Spain)
3.87 (United States)
4.65 (United Kingdom)

2007 (Pre Recession) Relación Imports to Exports con China:
1.63 (Germany)
2.02 (France)
2.85 (E.U. 27)
5.11 (United States)
6.05 (United Kingdom)
7.48 (Spain)
*Datos sacados del U.S. Census Bureau and Eurostat.

España parece ser la más idiota de todos y de esto ni se habla por nuestros políticos. China es el tercer país exportador a España por detrás de Francia y Alemania y creciendo fuertemente. Las importaciones españolas de China están mostrando gran crecimiento en el 2010 (20%) al revés de las procedentes de Francia y Alemania que en el 2010 caerán comparando con el 2009.

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Las exportaciones españolas tanto a Europa como a China están creciendo con fuerza. Las cifras con China son todavía muy bajas y el déficit comercial con China sobrepasará los 12.000 millones este año. El déficit comercial español con el total del mundo se situará en torno a los 52.000 millones en el 2010.

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Ver artículo completo.

domingo, 15 de agosto de 2010

Sobre la sabiduría de subir la edad de jubilación

Zapatero, refugiándose en que se lo ha mandado Europa, está empeñado en subir en dos años la edad de jubilación de los españoles, pasando de 65 a 67 años. Esto se llevaría a cabo en un periodo de transición de 10 años comenzando en el 2013, subiendo la edad de jubilación 2 meses por año. Esos dos años extra de trabajo significan, según las últimas previsiones sobre población del Instituto Nacional de Estadística, que el número de trabajadores empleados tendrá que incrementarse en de más de 1.000.000 personas para absorber esos dos años extra de trabajo. Este incremento en el número de empleados solo serviría para absorber el retraso en el retiro, no contribuiría nada a reducir el número de parados de casi 5 millones que hay en estos momentos.

Nuestros políticos, con la falta de preocupación sobre los problemas del ciudadano que les caracteriza, dan por supuesto que es solamente una cuestión de que la economía empiece a crecer y los empleos aparecerán como por arte de magia, para emplear los 3 millones de desempleados creados desde el comienzo de la crisis, más el millón adicional que se irá creado por el incremento en dos años de la edad de jubilación y todo esto para el 2023, cuando la transición a la nueva edad de jubilación estaría completada.

Del 2000 al 2007, año de máximo empleo, el número de empleados aumentó en España en 5 millones. En ese periodo el crecimiento medio de la economía fue del 3.4% y la productividad tuvo un crecimiento del 0.25% anual, es decir casi nulo. Si la productividad hubiese crecido al 1%, la mitad que en Alemania en el mismo periodo, el crecimiento en el empleo hubiese sido de 3.5 millones.

El maravilloso crecimiento económico español desde el principio de la década se produjo impulsado por un motor que era la construcción, crédito fácil y un entorno de optimismo general en la ciudadanía que se lanzó a consumir y a comprar viviendas como si el futuro no escondiera ningún riesgo. Contrasta esto con la situación presente en que no hay ningún motor que tire del resto de la economía y donde la ciudadanía relativamente endeudada y con un susto que no se le quitará por mucho tiempo, rehusará consumir con abandono. Hay que pensar también que las empresas tratarán por todos los medios de retrasar lo más posible el coger nuevos empleados dada la situación de baja demanda y bajas perspectivas. Es probable que en este intento se vean ayudadas por la innovación tecnológica que hará que la productividad crezca más que en la primera parte de la década. Hay quien habla que el crecimiento económico estará por debajo del 2% hasta el fin de la década. La Comisión Europea en su estudio sobre el envejecimiento proponía para España, del 2007 al 2020, un crecimiento medio del PIB del 3% y un crecimiento medio de la productividad del 1.5%. Es decir, solamente queda un 1.5% de crecimiento para crear empleo. En 10 años, un 15%, aproximadamente 2 millones de crecimiento del empleo en 10 años. En los próximos 10 años la realidad será mucho peor por el enorme impacto de la crisis. Seremos afortunados si la economía crea 1,5 millones de empleos de aquí al 2020.

Con un paro enquistado y una economía que no crea empleo, lo prudente sería posponer cualquier consideración de subida de la edad de jubilación hasta ver qué pasa con la economía. ¿Es preferible tener un paro de 3 millones en el 2023 y retirarnos dos años más tarde? ¿Qué harán los políticos con 2 millones de parados que habrán agotado su prestación por desempleo, y que harán con un paro juvenil del 45%? La respuesta es clara, darán subvenciones para paliar el malestar. Lo que se ahorrarán en pensiones se lo gastarán en subsidios y el paro será mucho más alto que lo que sería de desear. Eso sí, nuestros políticos habrían hecho las cosas mal una vez más, como hicieron con el tema de la energía y de la entrada en el Euro y de las autonomías. Cada vez que hay que escoger en algo importante y duradero escogen la peor opción.

La Comisión Europea preocupada solamente de cómo asegurar que los estados no entren en déficits excesivos y que esto se haga dentro del Euro y sin cambiar fundamentalmente los esquemas de recaudación fiscal, la única solución que propone es subir la edad de jubilación, la medida más efectiva para reducir las obligaciones financieras del estado, ya que esos dos años suponen una reducción de casi 15.000 millones en el crecimiento de las pensiones.

Mirando varias décadas a futuro, la Comisión y sus economistas pueden llevarse la sorpresa de su vida si los avances tecnológicos y la deslocalización de empleos que esta propicia nos puedan llevar a un paro estructural creciente, imposible de reducir.

Lo cual en principio no es malo. Si se le preguntase al ciudadano de a pie que espera de la innovación y los avances tecnológicos, respondería que le haga la vida más fácil y mejor. A este respecto el trabajar menos y el retirarse antes es una de las cosas que el ciudadano identifica con vivir mejor.

La alternativa al retraso de la jubilación es el incremento de la presión fiscal, mucho más baja en España que en las grandes naciones europeas. Esta opción, a propósito, ni se menciona porque el PSOE al igual que el PP no quieren subir impuestos, al contrario el bajar impuestos es socialista y el PP lo tiene como una parte permanente e importante de su plataforma.

Ver artículo completo.

viernes, 13 de agosto de 2010

Efectos perversos de la reforma del sistema de pensiones en la distribución de la renta

Todo parece indicar que la reforma de las pensiones, que se quiere llevar a cabo por el Gobierno lo antes posible y que será consensuada por el Pacto de Toledo, incluirá dos puntos claves: utilizar toda la vida laboral para el cálculo de la pensión y el retraso en dos años de la edad de jubilación.

Esta reforma supone una transferencia masiva de renta de las clases más bajas hacia los más ricos que, cuando la reforma haya tenido pleno efecto, verán su renta per cápita aumentar en más del 30% mientras que la de los pensionistas se reducirá un 10% y la de los trabajadores no aumentará nada. Nuestros políticos, que no la población, prefiere reducir enormemente el bienestar del 95% de la población en vez de aumentar la presión fiscal de forma moderada y “sostenible”.

La utilización de toda la vida activa para el cálculo de la pensión inicial supone, según los cálculos que se barajan por diversos servicios de estudios, una rebaja de más del 10% de esta pensión. Al cabo de 20 años, cuando la reforma haya surtido pleno efecto, la masa de pensiones será un 10% menos del valor que tendría sin efectuar la reforma. Este 10% supone aproximadamente el 1% del PIB que no perciben ni trabajadores ni pensionistas y que supone una redistribución de renta hacia arriba (¿hacia los más ricos?).

Según las últimas previsiones sobre la evolución de la población del Instituto Nacional de Estadística, publicadas en enero de este año, el incremento de dos años en la edad de jubilación implicaría en el 2023 una reducción de 1 millón de personas. En el 2040 ese aumento de dos años en la edad de jubilación implicará una reducción en el número de pensionistas de 1.800.000 personas que será aproximadamente el incremento en el número de trabajadores. Estos 1.800.000 trabajadores adicionales suponen un aumento de casi un 10% de la fuerza de trabajo.

Este aumento del 10% en la fuerza de trabajo supone un incremento del 10% en el PIB. De este 10%, la mitad se la reparten entre trabajadores y pensionistas (salarios en la nomenclatura de la contabilidad nacional) y la otra mitad, lo que se llama el “excedente de explotación”, se lo reparten el resto de los actores económicos (no trabajadores y pensionistas). Es decir el retraso de la edad de jubilación supone un 5% de PIB de incremento del excedente que se lo reparten los propietarios de los medios de producción, los más ricos.

Así pues, la reducción de la pensión supone un 1% del PIB detraído de trabajadores y pensionistas y el aumento de la edad de jubilación supone un 5% del PIB de renta adicional que va hacia los más ricos. De esta reforma el salario anual de cada trabajador será el mismo y la pensión media disminuirá, lo único que crece en un 6% del PIB es la parte del pastel que se llevan los más ricos, que debido a esto verán aumentada de forma masiva su renta per cápita. Un incremento del 25% al 35% de la renta per cápita de los más ricos, según donde pongamos el corte de lo que es ser “más rico”.

¿Cual es la alternativa a no modificar la pensión inicial y de no subir la edad de jubilación? Para financiar el gasto adicional en pensiones y en otros gastos derivados del envejecimiento, en el 2040, la Comisión Europea calcula que se necesitaría aumentar la presión fiscal en España unos 4,5% puntos de PIB. Dado que la presión fiscal en España (impuestos más cotizaciones) es la más baja de las grandes naciones europeas (un 37% de PIB en el 2007 y un 30% en el 2009), frente al 43% en Francia en el 2007 por ejemplo, hay amplio margen para enfrentar el envejecimiento por la vía del aumento de la presión fiscal.

Nuestros políticos, PSOE y PP, prefieren reducir la renta de la mayor parte de la población, retrasar en dos años la edad de jubilación –algo que el ciudadano odia- y aumentar la renta per cápita de los más ricos en un 30% antes que aumentar de forma moderada y “sostenible” la presión fiscal.

Este hecho fundamental tan afrentoso, injusto y contrario a lo que quiere la mayor parte de la población, no se le explica al ciudadano, por el contrario, se nos vende con palabras altisonantes y medias verdades la insostenibilidad de las pensiones y imposibilidad de que dos trabajadores puedan mantener a un jubilado.

Además esta “mejora” en el sistema de pensiones hay que hacerla con urgencia, para no desperdiciar una crisis tan jugosa como la presente.

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Asusta el que la economía americana vuelva a caer.

Las bolsas mundiales han experimentado fuertes caídas en los últimos días arrastradas por los números macroeconómicos que nos vienen del otro lado del atlántico. Hay motivo para que los mercados se asusten.

Cada vez hay más economistas en Estados Unidos que piensan que la economía estadounidense podría volver a caer, lo que llaman los americanos “double dip recession” o recesión en forma de W. La economía americana lleva mostrando crecimientos intertrimestrales positivos desde junio del 2009, sin embargo este crecimiento se ha desacelerado marcadamente en el segundo trimestre de este año. Con un paro elevado y que rehúsa caer, unos consumidores que no pueden aumentar su consumo por su enorme endeudamiento y con los efectos del plan de estímulo que la administración USA puso en marcha el año pasado a punto de extinguirse, todo parece indicar que la economía podría reversar su crecimiento y empezar a caer otra vez en los próximos 2 o 3 trimestres. La Reserva Federal americana ha agotado prácticamente las herramientas de política que tiene a su disposición y con el Congreso americano preocupado más con las elecciones de noviembre y con el déficit, la economía está abandonada a su suerte.

Las consecuencias de esta recaída serían terribles no solo para la economía americana, sino para la economía mundial, incluida la europea.

El precio de las casas americanas que ha caído casi un 50% en los estados más afectados: Nevada, California y Florida, experimentaría otra caída substancial, quizás del 20%.

El paro volvería a crecer, sobrepasando fácilmente el 10%. El consumo privado caería arrastrado por la caída de valor de las viviendas y de la bolsa cuyo valor probablemente caería también.

En general todo se vería afectado negativamente en América: el déficit fiscal federal y el de los estados, la deuda, el mercado de valores, los bancos que volverían a enfrentados con otra nueva ronda de impagados de las hipotecas, etc.

El comercio internacional caería con fuerza. Las importaciones americanas caerían arrastradas por la caída del consumo y de la actividad general en la economía. Dado el enorme tamaño de la economía americana respecto al total de la economía mundial, esto haría que la caída de las importaciones americanas afectase fuertemente a las exportaciones de países como China, Alemania y otros, lo que podría llevar a que el ritmo de actividad de la economía mundial se desacelerase con fuerza o que incluso cayese.

Realmente asusta el pensar que la economía americana vuelva a entrar en un periodo de caída de actividad.

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miércoles, 11 de agosto de 2010

Estados Unidos enfila una Recesión en W.

Empieza a darse por seguro que Estados Unidos tendrá una recesión en forma de W, con una recaída que cada vez más economistas empiezan a dar por segura. Después de más de un año con crecimientos intertrimestrales positivos, la economía podría empezar a caer en el primer o segundo trimestre del año que viene. La expiración de los recortes impositivos de Bush a primeros del año 2011, la oposición del Congreso a un nuevo plan de estímulo a la economía y la absoluta impotencia de la Reserva Federal con su política monetaria y su acciones de compras de activos financieros en los mercados para hacer que la economía se reactiva, prácticamente garantizan una recaída de la economía americana.

En Estados Unidos existe un comité de expertos que declara oficialmente, a posteriori, cuando comienzan y acaban las recesiones. Este comité aún no ha declarado que la economía americana, que entró en recesión a finales del 2007, ha salido de la recesión actual a pesar de varios trimestres de crecimiento positivo. Hay quien opina que una economía que tiene un paro de casi el 10% y que no crea empleo sigue en recesión y si se preguntase a los millones de parados incapaces de encontrar empleo en más de un año opinarían que la recesión sigue con toda su fuerza.

Con las restricciones de política que las autoridades americanas se autoimponen, bien de motu proprio o por imposibilidad de actuar en el Congreso, hay poco o nada en término de políticas económicas que pueda impulsar a la economía de ese gran país.

Hay voces que dicen que después de 30 años de reducciones de impuestos y de redistribuir renta de las clases medias hacia las clases más altas, las clases medias enormemente endeudadas han perdido la capacidad de consumir y padecen de un enorme susto que hará que esta actitud de más ahorro y menos gasto prevalezca por muchos años, quizás para siempre, al igual que pasó con la gran depresión del 29 que dejó marcados de por vida a los que la padecieron. Políticas de redistribución de riqueza y renta hacia las clases medias y bajas no van a llevarse a cabo porque los republicanos no lo permitirían, políticas agresivas de reducir el déficit exterior y recuperar los millones de puestos de trabajo que se han deslocalizado a China no se van a poner en práctica porque las grandes corporaciones americanas y sus amigos republicanos no lo permitirían. China y los países emergentes son los mercados del futuro y las grandes compañías americanas están mirando al futuro y no les importa lo que le pase el ciudadano medio americano con tal de no tener un enfrentamiento con China.

Puede decirse que Estados Unidos con sus políticas fiscales y de libre mercado a ultranza, puestas en práctica desde Reagan se ha hecho el haraquiri. Las clases medias y bajas americanas están ultimadas, (como dicen los mejicanos) y los ricos y ultra ricos no pueden, ni quieren consumir lo que se necesita para mantener el pleno empleo.

Ver artículo completo.

lunes, 9 de agosto de 2010

Evolución de la productividad del trabajo en España.

Del 2000 al 2008 la productividad en España no creció. A partir del 2008, el crecimiento ha sido tan fuerte que el índice de productividad real por persona empleada en el primer trimestre del 2010 era 5 puntos más alto que Alemania, la campeona europea. Solamente Inglaterra nos superaba y no por mucho. El caso de Italia es realmente descorazonador.

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El asombroso crecimiento de la productividad en España se ha producido de la mano de la reducción del empleo en los 2 años largos de crisis. La caída de la construcción que utiliza trabajadores de baja productividad ha contribuido fundamentalmente a este resultado. Además en resto de la economía las empresas tenían más trabajadores de los realmente necesarios y la crisis les ha obligado a deshacerse de estos trabajadores so pena de perecer, ha ayudado también la reducción efectiva de los costos del despido. Finalmente, en un entorno de enorme desempleo las empresas están logrando extraer más producción de sus empleados.

A pesar de lo que nos digan los políticos y altos cargos españoles y europeos, los salarios reales en España del 2000 al 2010 han crecido en España por debajo de la productividad y han crecido menos que Alemania, Francia, Inglaterra e Italia. En el periodo 2000 al 2010 esta relación cayó más en España que en Alemania. En el resto de los grandes países europeos la relación Salarios Reales a Productividad real creció.

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Sobre el comportamiento agresivo de los salarios en España

El discurso políticamente correcto sobre el comportamiento de los salarios en España dice que los salarios han crecido más deprisa que la productividad y esta agresividad ha hecho que la economía española haya perdido competitividad y que la única manera de recuperar esta competitividad perdida es reduciendo salarios.

Este discurso se nos machaca por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo, el Banco de España, los Grandes Cargos españoles, el PSOE y desde luego el PP. Ayudados en este cometido por los prestigiosos servicios de estudios de bancos (BBVA), cajas de ahorros (Funcas) y algún que otro economista de tono, como por ejemplo el Don Gabriel Calzada del famoso estudio sobre las renovables, los economistas de FEDEA, etc.

La realidad es que los salarios reales españoles, en el periodo 2000-2010 se han comportado más moderadamente que en todas y cada una de las grandes naciones europeas y ciertamente han crecido menos que la productividad.

La historia oficial trata de conseguir un resultado: que los salarios bajen o crezcan más despacio y para ello se utilizan argumentos falsos o medias verdades. Lo importante es vender a la opinión pública el resultado perseguido aunque los argumentos y la manera en que se utilizan por gente e instituciones que saben muy bien lo que dicen y el significado de sus palabras equivalgan a mentiras.

Cuando se habla de salarios se puede hablar de salarios monetarios o de salarios reales, que son iguales a los monetarios descontada la inflación. Cuando se habla de productividad se habla siempre en términos reales.

Cuando los proponentes de la reducción de salarios dicen que los salarios en España han crecido más que la productividad se refieren a los salarios monetarios. Los salarios monetarios en el periodo 2000 al 2010 han crecido más deprisa que la productividad, los salarios reales han crecido bastante más despacio que la productividad.

La siguiente gráfica muestra salarios medios nominales (morado), salarios medios reales (roja) y el IPC (azul).

Como se ve los salarios reales no crecieron o bajaron ligeramente en el periodo 2002 al 2006. A partir de esa fecha crecieron hasta que en el 2009 volvieron a estancarse.

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La gráfica siguiente, con datos publicados por la agencia europea de estadística Eurostat nuestra la evolución del IPC en España y de los costes unitarios de trabajo.

El índice de costo unitario de trabajo (azul) da la relación de salarios monetarios a PIB real.

El índice de costo real unitario de trabajo de la relación de salarios monetarios a PIB monetario. Este índice da también la relación de Salario Real por persona a Productividad (PIB real / Persona). Salarios monetarios y PIB Monetario convertidos en valores “reales” utilizando el mismo deflactor. Un valor plano de este índice significa que Salario Real y productividad crecen al mismo ritmo. Una caída del índice significa que los salarios reales crecen menos que la productividad y viceversa en el caso de subida.

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El índice de costo unitario de trabajo (salarios monetarios) (línea azul) muestra un crecimiento paralelo al del IPC (línea morada). El principal factor de crecimiento de este índice es la inflación, no el crecimiento de los salarios reales.

El índice de costo unitario real de trabajo (línea verde), que representa como hemos dicho la relación de salario real a productividad muestra como el salario real ha crecido más lentamente que la productividad del 2002 al 2006, del 2006 al 2008 creció más deprisa que la productividad y a partir de esa fecha se estancó, volviendo a caer fuertemente en el primer trimestre del 2010. El resultado neto es que en el periodo 2002 al 2010 el salario real en España ha crecido menos que la productividad.

La gráfica siguiente compara la tasa de crecimiento del costo unitario real de trabajo en España con los principales países europeos. La media de esta tasa en el periodo 2000 a 2010 ha sido de -0,57 en España y de -0.33 para Alemania. En el resto de los grandes países europeos la tasa de crecimiento fue pósitiva. Comparando España y Alemania puede verse como este índice cayó más en España del 2000 al 2004, a partir de ese momento el índice creció más en España que en Alemania pero en el 2009-2010 la caída brutal del índice en España ha hecho que en el conjunto del periodo 2000-2010 la media de crecimiento del índice ha sido más negativa en España que en Alemania.

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Yo personalmente estoy harto de oír las alabanzas a la moderación salarial en Alemania. La verdad es que el país más moderado de todos los grandes europeos ha sido España.

Vergüenza debería dar a la Comisión Europea, al BCE, al Banco de España y a todos los que dicen que los salarios en España se han comportado muy agresivamente.

Mi opinión personal sobre la Comisión Europea, el BCE, el Banco de España, las élites europeas y los grandes partidos españoles, PSOE y PP tienen un marcado sesgo pro-ricos y pro-business que les lleva a distorsionar la realidad o a presentar argumentos que son medias verdades para conseguir lo que se pretende que es que los salarios bajen o crezcan lo menos posible. Estos argumentos viniendo de gente e instituciones que saben muy bien lo que dicen son verdaderas mentiras.

Este sesgo y la utilización con mala fe de argumentos mentirosos se observa en el planteamiento del tema de las pensiones. En este caso para no aumentar la presión fiscal en España unos pocos puntos –presión fiscal que es muy baja en España comparada con Europa- se prefiere sacrificar a la mayoría de la población y de paso aumentar la renta per cápita de los escalones de rentas más altas. Una política altamente regresiva preconizada por las instituciones europeas e internacionales y vendida a la opinión pública con lo que en mi opinión hay que calificar de mentiras.

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viernes, 6 de agosto de 2010

Estados Unidos. Una recesión sin par

Se acaban de publicar las últimas cifras de paro en Estados Unidos, unas cifras bastante descorazonadoras. Calculated Risk, un blog americano sobre economía publica la siguiente gráfica que actualiza cada vez que se publican cifras de paro en Estados Unidos.

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El gráfico muestra las pérdidas de empleo desde el comienzo de la recesión, en porcentaje. Las líneas están alineadas en el punto más bajo de empleo.

Puede verse como la línea roja, correspondiente a la recesión actual es la más profunda desde la segunda guerra mundial. Véase también como la recesión del 2001 fue la más larga desde la misma fecha. La recesión presente será mucho más larga, los economistas no se atreven a dar fecha de cuando el empleo podrá recuperar los niveles cuando la recesión comenzó. Hay que considerar también que la población en edad de trabajar está creciendo con fuerza por lo que el reducir el paro a niveles por debajo del 5% que había antes de la recesión se presenta como una tarea gigantesca, casi imposible. 

La recesión de empleo comenzó en España casi al mismo tiempo que en Estados Unidos, en el cuarto trimestre del 2007. En Estados Unidos el empleo toco fondo a principios de este año. En España todo parece indicar que aun no se ha tocado fondo y la caída de empleo hasta la fecha ha sido del 10% frente al 6% de los Estados Unidos. Nuestra recesión de empleo no solo será mucho más profunda que la de Estados Unidos sino que será mas larga puesto que la mayoría de los economistas calculan que no se empezará a crear empleo hasta el 2012 o más y el recuperar el nivel de empleo del 2007 ni siquiera nos atrevemos a predecir cuando podría pasar. No me sorprendería que  lleguemos al 2018 o al 2020 sin haber recuperado el nivel de empleo del 2007.

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jueves, 5 de agosto de 2010

¿A qué tipo de sociedad nos están llevando los políticos?

Oigo a menudo a nuestros “políticos” hablar de la necesidad de cambiar el modelo productivo de la economía española, no les oigo sin embargo hablar de algo más importante, el modelo de la sociedad que queremos construir.

El cambiar el modelo productivo de la economía puede ser difícil, y como es de esperar nuestros políticos nunca hablan de soluciones concretas para llevarlo a cabo, el saber el tipo de sociedad hacia el que queremos ir es de suma importancia y en gran medida está más en la mano de la sociedad y los políticos el poderlo llevar a cabo si las ideas estuviesen claras. Aunque no se hable del modelo de sociedad que queremos se llevan a cabo continuamente políticas que van determinando paso a paso el modelo de sociedad, sin que haya un debate sobre el tema y como siempre llevando los “políticos” la sociedad por donde ellos quieren sin debate real y honesto. Los medios de comunicación son igual de culpables que los “políticos” de este estado de cosas.

En principio quizás nos pondríamos de acuerdo en que el sistema de sociedad que queremos es aquel que maximice el nivel de bienestar de la población en el sentido más amplio. Es imposible definir una variable que capture el “bienestar” de la sociedad. Los economistas razonan como si el PIB fuese el mejor representante del bienestar de la sociedad como un todo. Por supuesto que son conscientes de las limitaciones de esta medida que realmente la hacen inservible como medida del bienestar, sin embargo, a falta de una medida mejor los economistas actúan y razonan como si esta fuera una medida adecuada con la consecuencia de que de lo que se trata es de maximizar el crecimiento del PIB y de buscar políticas que maximicen ese crecimiento.

Tampoco se habla de desigualdad de las rentas y de la redistribución de renta que puede o debe hacer el sector público. ¿Es más feliz una sociedad donde se redistribuya más renta o una sociedad donde la redistribución de renta sea muy escasa, hay alguna variable que pueda medir estos temas?

La sociedad española tiene una distribución de la renta bastante desigual, ver por ejemplo el número monográfico de noviembre del 2006 del Observatorio de Coyuntura Internacional sobre distribución de la renta. Compárese en la tabla siguiente España con Francia o Alemania.

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El Índice de Gini toma valor 100 si toda la renta se la llevase una persona y el valor cero si la renta estuviese distribuida uniformemente. El Ratio de desigualdad es la relación entre la renta del 20% de rentas más altas a la renta del 20% de rentas más bajas.

Volviendo al tema de la redistribución de renta que el Estado la hace por la vía de la presión fiscal y los servicios y prestaciones sociales, cabría pensar que se debería hablar del nivel de presión fiscal, de la proporción de la recaudación fiscal por impuestos directos e indirectos.

Por ejemplo, cual sería una presión fiscal (impuestos más cotizaciones) a la que se debería aspirar. ¿Es preferible una presión fiscal cercana al 50% del PIB como tienen los países nórdicos o es preferible una presión fiscal por debajo del 31% como tuvo España en el 2009 y aún menos en Estados Unidos? No voy a considerar aquí si Estados Unidos con una de las presiones fiscales más bajas de los países adelantados tienen más nivel de bienestar que Bélgica y los países nórdicos con niveles de renta per cápita comparables los de Estados Unidos y con presiones fiscales mucho más altas.

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En el 2009 la presión fiscal en España fue unos 8 puntos menos de PIB que en la Europa de los 15, toma esa.

De estos temas tan interesantes no se habla porque los políticos prefieren tener libertad para hacer lo que les dé la gana. Aunque no se hable de esto se puede colegir cual es el pensamiento de los políticos examinando las políticas que se legislan y lo que dicen.

Entre los países desarrollados podemos encontrar un extremo en los Estados Unidos y más específicamente en las ideas del partido republicano cuyo objetivo declarado es reducir impuestos y desmontar los sistemas de protección social, mediare (servicios médicos gratis para los viejos) y la seguridad social (sistema de pensiones). No entro en los efectos devastadores que las políticas republicanas de reducción de impuestos y de reducción de la redistribución de renta han tenido en la sociedad, baste decir que las rentas reales de las familias han estado prácticamente estancadas en los últimos 30 años y que la vida en Estados Unidos está llena de incertidumbre económica para la mayoría de los ciudadanos.

Mi opinión sobre estos temas es que en España, tanto el PP que lo profesa abiertamente como el PSOE que lo practica sin explicitarlo, están llevando la sociedad hacia la reducción de la redistribución de renta y la reducción de los programas sociales. Prevalecen en ambos partidos las ideas de que es mejor rebajar impuestos y que si hay que subirlos es mejor subir los impuestos indirectos que los directos. Hay que decir que no está demostrado que impuestos más bajos llevan a un crecimiento más alto y a mejor distribución de la renta y mucho menos a mayor bienestar social, probablemente todo lo contrario.

Hemos asistido durante el mandato del PSOE al desmantelamiento del impuesto de sucesiones. En vez de dar una excepción fiscal del 100% para patrimonios de 1 millón de Euros y subir fuertemente la tasa para los grandes patrimonios, se ha preferido abolir, de hecho, el impuesto lo que favorece desproporcionadamente a las rentas más altas y acelera la profundización en la desigualdad en la distribución de la renta.

Durante la presente crisis se ha preferido aumentar la presión fiscal por la vía de los impuestos indirectos, IVA e Impuestos especiales y solamente se ha hecho un leve incremento de las tasas que pagan los impuestos sobre las mal llamadas rentas del ahorro.

La reforma del sistema de pensiones, aumentando la edad de jubilación es una política profundamente regresiva. En vez de aumentar la presión fiscal 4 o 5 puntos de PIB que es lo que se necesitaría para no tener que tocar la edad de jubilación y para lo que hay amplio margen se prefiere sacrificar a la mayoría de la población y redistribuir renta de los más pobres que son la mayoría de la población hacia los más ricos que es lo que el aumento de la edad de jubilación realmente significa.

En España se está avanzando en reducir el impacto de las políticas de redistribución de renta y se percibe claramente que los políticos de ambos signos prefieren reducir presión fiscal favoreciendo siempre a los más ricos.

En esto están de acuerdo con las elites europeas, incluida la Comisión Europea y el BCE, que propugnan este tipo de políticas regresivas y que se las venden a la sociedad con trucos diversos pero efectivos. Se oye a menudo como nuestras empresas necesitan competir por lo que conviene reducirles impuestos y cotizaciones sociales. Se propugna elevar la edad de jubilación, algo necesario debido al envejecimiento de la población en vez de aumentar ligeramente la presión fiscal.

El futuro de aquí a 20 años se ve cada vez más difícil para el ciudadano de a pie. El despido se seguirá abaratando con lo que cada vez será más común el ser despedido. Es dudoso que la economía española se vaya a dinamizar lo suficientes para que haya puestos de trabajo abundantes para los jóvenes, pero sobre todo para los viejos a los que se les está subiendo la edad de jubilación. Al igual que en Estados Unidos, los sueldos reales crecerán con lentitud aunque la productividad crezca con fuerza y cada vez la vida será más trabajosa e incierta. El ciudadano percibirá cada vez más que los políticos en vez de preocuparse por el bienestar de la mayoría de la población se preocupan de lo que quieren las grandes empresas y los más ricos. La renta per cápita crecerá con fuerza pero la renta de los más bajos, al igual que ha pasado en Estados Unidos en los últimos 30 años crecerá mucho más despacio porque la distribución de la renta será cada vez más desigual.

Nuestros políticos, sin consultarnos, han tomado decisiones sobre el tipo de sociedad al que nos llevan, un tipo de sociedad cada vez más dura para la mayoría de los ciudadanos. Una decisión que se toma conscientemente por ellos pero que no es la única posible ni la que preferirían la mayoría de los ciudadanos si se les diese vela en el entierro. La mayoría de nuestros ciudadanos preferiría el tipo de sociedad representado por los países nórdicos al tipo de sociedad americana al que nos llevan.


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