jueves 24 de noviembre de 2011

Rajoy y Europa

Le faltó tiempo a Rajoy para ir a rendir pleitesía a Merkel y a asegurarle que España cumplirá sus compromisos con Europa y que, por favor, a cambio de ser buenos chicos nos traten bien.

Esa no es la manera de ganarse el respeto de Europa. Para ser respetado, Rajoy tiene que presentarse de otra manera.

Hay que explicarle a la Sra. Merkel que España, al igual que Alemania, tiene preparado un plan para la salida del Euro, un plan que puede ponerse en marcha en cualquier momento si las circunstancias lo aconsejan y si los intereses legítimos de España a corto y largo plazo no se tienen en cuenta.

Hay que decirle a Merkel que España necesita que mientras se espera a ver si modificamos los tratados europeos y se decide como lo vamos a hacer España necesita que los intereses de la deuda España se reduzcan a la mitad por la vía de la intervención del Banco Central Europeo, que para eso está.

En lo que se refiere a la modificación de los tratados europeos hay que explicarle a Alemania que el diseño del Euro tal y como está hoy favorece de forma no equitativa a Alemania y perjudica a España y a los países periféricos.

Es INACEPTABLE que Alemania nos diga que la única manera de mejorar nuestra competividad es por la vía de la reducción de salarios.

Una salida del Euro mejoraría la competitividad de España en un 40% sin tener que bajar salarios y daría rienda suelta a nuestro sector exterior que está constreñido por un Euro sobrevaluado a lo que sería una peseta independiente. Mientras que por causa del Euro Alemania exporta y tiene pleno empleo, España, por causa del Euro, sigue destruyendo empleo.

Si Alemania se niega a entender este discurso, habrá que ponerse una vez colorado en vez de seguir poniéndonos amarillos 10 años más y habrá que poner en marcha la salida del Euro.

Si Alemania entiende que esto de Europa estamos todos juntos deberá entender también que no es suficiente el modificar los tratados europeos solamente para blindar que no vuelva a producirse el que Alemania tenga que rescatar a ningún otro país, para lo cual los países periféricos tienen que rendir soberanía para hacer lo que diga Europa (Alemania) en fiscalidad, gastos sociales, mercados de trabajo, etc.

No cabe duda de que el Euro es importante y pueden pedirse sacrificios a la ciudadanía para fortalecerlo pero solo si se instrumentan mecanismos en el diseño de la Unión para que los países con problemas, como España, converjan hacia los países fuertes como Alemania de forma rápida y efectiva. Si el Euro va a empobrecernos y no existen mecanismos potentes de convergencia no nos interesa y hay que explicárselo así a la Sra. Merkel.

Si hemos de seguir en el Euro, a la vez que se modifican los tratados para embridar las políticas fiscales de los países, hay que crear un mecanismo poderoso y formal de convergencia y esto hay que hacerlo todo a la vez, no se pueden atender los interese de Alemania y dejar para después los intereses legítimos de España.

Una solución sería que las empresas de los países fuertes como Alemania se viesen forzadas a invertir en instalaciones físicas en los países más débiles de Europa un cierto porcentaje de sus inversiones totales y esto formalizado en una Agencia Europea de Política Industrial con unas exigencias serias y con multas, como pretende Merkel para preservar sus intereses.

Ya que la emigración no funciona hagamos que las empresas emigren.

Europa tiene que empezar a mirar más por sus ciudadanos y a constreñir las decisiones de las empresas para que un porcentaje importante de sus inversiones y su producción se realice en Europa. Si esto significa enfrentamiento en la Organización Mundial de Comercio habrá que aceptarlo. La historia de la competitividad a ultranza como medio de resolver los problemas de Europa no se sostiene.

Si Alemania no quiere ser solidaria con la periferia y solo pretende, como hasta ahora, preservar sus intereses, no nos interesa el Euro y habrá que dar marcha atrás en el Euro para ver si podemos seguir avanzando en la integración europea.

Las modificaciones de los tratados tal y como las propone Alemania solo llevarán a más miseria en los países periféricos y a una rotura del Euro en un plazo no demasiado lejano.