El gas ruso sigue sustentando la economía europea

El nuevo escenario político generado tras las crisis entre Ucrania y Rusia ha disparado las alarmas por un posible corte de suministro del gas ruso.

Dependencia del gas ruso en el viejo continente

La dependencia de Europa del gas proveniente de Rusia no es igual en todos los países del viejo continente. Los periodos de crisis que históricamente se han ido sucediendo han afectado a la gran mayoría de países europeos. Solo se han salvado de ese azote Francia que se abastece principalmente de energía nuclear, España e Italia que aprovechan los recursos existentes en el norte de África y Reino Unido que se sirve de las reservas existentes en el Mar del Norte. El resto de países dependen en un alto porcentaje del gas ruso, por ello cualquier crisis que se produzca afecta enormemente a la economía europea.

En los años 2006 y 2009 se produjeron sendos cortes de suministro por parte de Moscú. Fue en el mes de enero, en pleno invierno, cuando el consumo de gas ruso presenta grandes picos de demanda. Tradicionalmente, Rusia ha utilizado la situación que le proporciona la existencia de sus reservas de gas como elemento diplomático para las negociaciones con la Unión Europea.

Esta posición ventajosa le ha llevado a no tener que llegar a medidas drásticas de cortes de suministros en multitud de ocasiones, pero tras la crisis de Ucrania el escenario ha cambiado y ya suenan las alertas que avisan de las consecuencias que pueden tener en la economía europea.

La posible violación de la competencia

Gazprom es el principal monopolio suministrador de gas a Europa. Tras la investigación realizada por la Comisión Europea, se desprende que el monopolio controlado por el gobierno ruso puede haber incurrido en una violación de la legislación sobre la competencia en Europa. Esto ha provocado el inicio de acciones contra Rusia que han sido interpretadas por el gobierno ruso como una forma de presión para conseguir un abaratamiento de los costes de suministro de gas.

De hecho, las autoridades rusas han obligado a un determinado número de empresas consideradas estratégicas en las políticas de exportación a que toda relación con otros países pase por el control de las autoridades federales rusas.

Los precios establecidos por Gazprom se regulan mediante contratos a largo plazo, por lo que eventuales situaciones como el conflicto de Ucrania o las posibles divergencias en cuanto a la interpretación de la legalidad de las políticas, no producen un efecto inmediato en los precios que sí son más variables en función del precio del crudo. Pero la dependencia de la economía europea del gas suministrado por Rusia es muy importante. El 65% de las exportaciones rusas tiene como destino el viejo continente y cualquier variación, aunque sea a largo plazo, puede afectar negativamente.

Las políticas del futuro

La reducción de esta dependencia por parte de los países europeos afectados, mediante el incremento en la inversión para la explotación de los recursos propios, permitiendo así un aumento de las reservas estratégicas para prevenir situaciones de corte de suministro es una de las metas a conseguir en las políticas venideras.

Igualmente, el establecimiento de mejores conexiones entre los países europeos proporcionaría un abastecimiento más ajustado a la demanda en los distintos países de la unión.

Redacción

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