La pesadilla de la economía y las medidas insuficientes del Gobierno.

La economía española se encuentra en una situación de pesadilla de la que no parece que vayamos a despertar en los próximos años (bastantes años, toda la legislatura de Rajoy).

Una economía con un paro del 23%, una economía a la que se van a aplicar medidas de austeridad para reducir el déficit fiscal que harán que la actividad económica caiga lo que por un lado aumentará el paro de forma sustancial y por otro hará que la buscada reducción del déficit se dificulte debido al estancamiento o a la caída de la recaudación fiscal como consecuencia de la caída de la actividad económica. La probable reacción del Gobierno de acentuar las medidas de austeridad en el caso de que las primeras medidas no sean suficientes, podría provocar, como en Grecia, que los objetivos de déficit no se cumplan y que el único resultado tangible de las políticas económicas del Gobierno sea un incremento sustancial del ENORME paro del que disfrutamos.

Este podría ser el escenario del 2012, presentándonos en el 2013 con una situación económica más deteriorada y con el mismo problema de aplicar más medidas de austeridad para no conseguir los objetivos buscados. Por el camino emprendido, casi con total seguridad, austeridad y paro enorme sin atisbo de solución caracterizarán la legislatura de Rajoy. El problema de Rajoy podría ser dentro de un par de años, el como “engañar” a la ciudadanía para que le vuelvan a votar.

El problema del déficit fiscal

Las Administraciones Públicas gastan más de lo que ingresan. El 2011 ha acabado con un déficit fiscal superior al 8% del PIB (80.000 millones), la previsión del Gobierno de Zapatero y el compromiso con Europa para este año era del 6% del PIB. Este fracaso se ha debido tanto al lado de los ingresos como al lado de los gastos. Los presupuestos del 2011 esperaban aumentar la recaudación de las Administraciones Públicas, por todos los conceptos, en unos 12.000 millones sobre el 2010. La realidad ha sido una recaudación unos 4.000 millones por debajo del 2010. Eso por si solo explica un 1.5% del PIB del 2% de desviación sobre el déficit esperado del 6%. El resto se debe a gastos mayores de los presupuestados, sobre todo por parte de la Autonomías.

Para el año 2012, España se ha comprometido con Bruselas en un déficit fiscal del 4.4% del PIB. El tamaño del ajuste deberá ser de unos 42.000 millones (reducciones de gastos + incremento de la recaudación). El paquete de medidas recientemente aprobado por Rajoy se queda inmensamente corto. Prevé el Gobierno que la recaudación aumente en unos 6.000 millones y los gastos se reduzcan en unos 9.000 millones. Las medidas adicionales, las realmente difíciles, se dejan, por motivos políticos, para después de las elecciones autonómicas en marzo.

La tarea de reducir el déficit fiscal en 42.000 millones en un año, es inmensa, casi imposible. El gasto total de la Administraciones Públicas en el 2011 es de unos 430.000 millones, de los cuales 125.000 en personal, unos 50.000 en sanidad, un poco menos en educación y más de 100.000 millones en pensiones y prestaciones de paro.

El problema de la recaudación

Según el plan de medidas recientemente aprobado, se subirán los impuestos, IRPF, IBI y poco más. El incremento estimado de la recaudación, según el Gobierno, será de unos 6.000 millones. La realidad será que con las medidas anunciadas la recaudación no solo no crecerá, sino que probablemente será menor que en el 2011. La razón es que el 2012 va a ser un año de caída profunda de la actividad económica que hará que la recaudación caiga con fuerza, nadie sabe exactamente cuanto, pero probablemente más que el incremento de recaudación previsto por la subida de impuestos.

El problema de los gastos

El control de los gastos del Gobierno central es relativamente simple. El gasto es fundamentalmente de personal al cual por el momento se le han congelado los sueldos, pero nada impide el que el Gobierno decida después de las elecciones autonómicas en marzo reducir el salario de los empleados públicos. Es muy probable que se haga. El gasto de personal de todas la Administraciones Públicas es de unos 125.000 millones. La reducción de salarios de Zapatero supuso unos 6.000 millones.

El problema del gasto público está fundamentalmente en las Autonomías y más concretamente en el gasto sanitario que está creciendo y que las Autonomías son incapaces de controlar. El problema se complica por el hecho de que hay 17 equipos de gestión (políticos) tratando de controlar estos gastos y unos son más inútiles que otros. No hay sorpresa aquí. La realidad es que desde hace tiempo está previsto que los gastos sanitarios como porcentaje del PIB vayan creciendo a medida que la población envejece. Este crecimiento ha de hacerse frente con mayor recaudación fiscal (subidas de impuestos), por parte del Estado y por parte de las Autonomías.

En estos momentos nos enfrentamos a una economía en recesión que deprime la recaudación y al hecho de que las Autonomías rehúsan utilizar a fondo el poder que tienen para subir impuestos. Las autonomías tienen en sus manos el impuesto de sucesiones que debidamente empujado con una excepción del 100% para patrimonios hasta 750.000 Euros y a partir de ahí una tasa del 35% (como en los Estados Unidos), podría recaudar quizás 15.000 millones.

En mi opinión el impuesto de sucesiones, dado su enorme poder recaudatorio y la importancia de que sea uniforme para todos los españoles, estaría mejor en manos del Estado. De momento este impuesto prácticamente ha desaparecido del panorama y no parece que ni las Autonomías ni el Estado estén dispuestos a utilizarlo, por el momento.

¿Y ahora que?

Los políticos son los que deciden el marco en el que se mueven los individuos y las economías. En el caso de España el PP parece haber decidido apostar por el Euro a cualquier precio y más concretamente tomar como propia la visión alemana de que la solución (¿para el problema de la deuda?, ¿para el problema del paro?) viene por la vía de la austeridad, la reducción de salarios y las “reformas estructurales” que faciliten esa reducción de salarios.

No hay ejemplo de un país en crisis de balanza de pagos en que el problema se haya resuelto solamente por la vía de la austeridad. Las soluciones han venido siempre por la vía de la austeridad unida a una devaluación sustancial de la moneda para que el sector exterior actuase como motor de la economía en crisis. La política económica de Zapatero a finales del 2009, cuando ya se veía el enorme problema del paro, debería haber sido una salida del Euro. En el Euro la economía española ha mostrado un comportamiento inesperadamente dinámico en el sector exterior, el único que desde el 2009 ha generado demanda y mantenido a la economía. El empuje del sector exterior no ha sido suficiente, sin embargo, para controlar la destrucción continuada del empleo en la economía y el crecimiento del paro.

El comienzo de la solución vendrá después de serios problemas y convulsiones cuando España abandone el Euro o la Unión Monetaria Europea se deshaga por completo. Mientras sigamos en el Euro, España está condenada a marasmo económico, miseria creciente y paro elevadísimo. Estamos hablando de años. Si Rajoy sigue pertinaz con seguir las recetas de Alemania se presentará a finales del 2013, con dos años para las elecciones con la misma papeleta de Zapatero al final del 2009, solo que con mucho más paro y sin soluciones que la ideología del PP les permita tomar.

Por el momento pintan bastos y hay que esperar enormes medidas de austeridad, más subidas de impuestos, más reducciones de gastos, copagos sanitarios, recortes de sueldos a lo funcionarios, etc. Todo es posible. Quizás nos sorprenda Rajoy recuperando competencias para el Estado, por ejemplo la sanidad que se está demostrando imposible de manejar por las Autonomías.

Redacción

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