El PP más europeísta que los de Europa aunque se sacrifique innecesariamente a la población española

Oía hoy el discurso de Rajoy en Bruselas. La impresión es que una vez más España sacrifica los intereses de la nación por la idea de Europa.

España, que siempre ha sido Europa, se aproximó a la negociación del convenio de preferencia primero y a la negociación de adhesión completa con un complejo de inferioridad totalmente injustificado. De alguna manera pedíamos, sombrero en mano, que nos hicieran el favor de admitirnos en la Unión. El resultado de este complejo es que se sacrificaron innecesariamente los intereses económicos de la nación. El desmantelamiento industrial de España es resultado de la ansiedad de integrarnos en Europa antes de estar listos.

A partir de la entrada en Europa, los políticos españoles han sacrificado una y otra vez los intereses económicos de la nación por la idea de Europa. España nunca debió aprobar la entrada en Europa de los países de la Europa del Este sin compensaciones masivas. España pasó de ser la economía europea con menores costes y salarios a perder ese puesto. Alemania, por el contrario, ganaba nuevos mercados y nuevos plataformas con bajos costes de producción. España nunca debió aprobar tratados preferenciales con Marruecos, por ejemplo.

La entrada en el Euro ha tenido un coste masivo para España. Hemos tenido una burbuja de la construcción causada en gran medida por el Euro. Resultado de ello ha sido el paro del 23% que nos aqueja y con una economía estancada y con un crecimiento del sector exterior totalmente frenado por la pertenencia al Euro.

En estos momentos, Rajoy se aproxima a Europa diciendo SI a lo que propone Alemania, que es lo que conviene a Alemania y no lo que conviene a España. A España la perjudica enormemente el tener una moneda, el Euro, que está sobrevalorada para las necesidades de la economía española. Alemania se ve enormemente favorecida por el Euro, que está devaluada para lo que sería un Marco independiente del Euro. Esto hace que Alemania tenga pleno empleo y crezca mientras que España tenga una economía estancada y con destrucción de empleo desde hace 4 años.

La posición de Rajoy debía ser que Alemania tiene que sufrir como los demás. Si España va a apoyar las ideas Alemanas, Alemania a cambio apoyará la instauración de una política común industrial europea, similar a la política agrícola cuya misión sería el promover (forzar) la implantación por la vía de la inversión directa de empresas alemanas y de los países centrales del Euro en la periferia de Europa, con cuotas de inversión negociadas y con multas si no se cumplen como pretenden con la fiscalidad de los países. Esto hecho al mismo tiempo que se hace lo que le interesa a Alemania que es una Unión de Estabilidad. Esto llevaría a una convergencia rápida entre países que es lo único que a España puede interesarle del Euro.

Lo que pretende Alemania es que los países de la periferia se aprieten el cinturón y que los salarios bajen en estos países para mejorar su competitividad (no se sabe bien lo que significa competitividad). Esto, en vez de llevar a convergencia lleva a empobrecimiento de la periferia y divergencia.

Alemania está negociando para proteger sus intereses. España debería hacer lo mismo. España en esto momentos tiene una posición negociadora fuerte porque puede amenazar con la salida del Euro, algo enormemente favorable a medio plazo para España.

España en el Euro y sin que exista un mecanismo poderoso de convergencia se condena a marasmo económico y paro elevado por muchos años, quizás hasta que se rompa el Euro.

Crece la desigualdad en la distribución de la renta en los países de la OCDE

Se acaba de publicar por la OCDE un informe sobre la creciente desigualdad en la distribución de la renta en los países de la OCDE.

En conjunto la desigualdad está en el nivel más alto en los últimos 30 años

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La gráfica muestra el coeficiente de Gini en los países de la OCDE a mediados de los 80 y a finales de la década de los 2000. El año 2008 es la punta de la flecha y el 1985 la base de la flecha.

El coeficiente de Gini es una medida de la distribución de la renta. Tiene un valor de cero si todas las personas tienen la misma renta y un valor de 1 si una persona se lleva toda la renta. Fijémonos en como Estados Unidos tiene el valor más alto (más desigualdad) después de Méjico. España está aproximadamente como Italia.

España no aparece en la Gráfica debido a que la información sobre la distribución de la renta es escasa. A propósito la información que proporcionan la Agencia Tributaria o el Instituto Nacional de Estadística es limitada y tardía en comparación a otros países. La distribución de la renta ha ido empeorando también en España.

Estados Unidos

Es relevante examinar que ha pasado en Estados Unidos porque la política económica y la política fiscal de la neoliberal Europa toman como modelo las políticas de libre mercado, libre comercio, fiscales, etc. prevalentes en Estados Unidos. En España la situación de la distribución de la renta no es tan mala como en los Estados Unidos pero va por ese camino y por ahí va el resto de Europa.

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La gráfica muestra la evolución del % del PIB que se llevan antes de impuestos y transferencias el 1% y el 0,5% de la población con rentas más altas en los Estados Unidos.

La mala distribución de la renta puede corregirse en cierta medida por la vía de una política fiscal progresiva que redistribuya renta hacia abajo. En el caso de Estados Unidos la política de redistribución no ha sido un mecanismo poderoso de corrección. El problema principal es que el mercado “libre” ha ido concentrando renta y riqueza en las capas más altas y la redistribución fiscal ha tendido un impacto muy pequeño.

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La gráfica anterior muestra el cambio (crecimiento o caída) en la participación de la renta desde 1979 (antes de Reagan) al 2007.

Véase como todas las capas de la sociedad, han ido perdiendo participación en la renta nacional y como la gran ganancia se ha producido en la capa del 1% de rentas más altas.

Véase también como después de impuestos las cosas no cambian apenas.

Una política fiscal progresiva puede corregir algo la mala distribución de la renta, la batalla para una distribución más igualitaria debe librarse, sin embargo en el campo de la distribución antes de impuestos y transferencias.

No hay un acuerdo total en porque la renta ha ido concentrándose cada vez más en menos manos. Algunos factores citados con frecuencia son:

  • Hyper-Globalización que ha favorecido ante todo a las grandes empresas a costa del factor trabajo al que se le pide que compita. Esta obsesión con la competitividad sin duda alguna no es la repuesta a los problemas crecientes que tienen capas cada vez más amplias de las sociedades adelantadas para conseguir una renta suficiente y sin incertidumbres.
  • Avances tecnológicos avanzados que están reduciendo de forma cada vez más acelerada el número de trabajadores requeridos para llevar a cabo una tarea.
  • Desmantelamiento progresivo del poder negociador de los sindicatos, por la vía de la Globalización y de la batalla que se ha ido llevando a cabo contra los sindicatos. En el caso de España se les ha deslegitimado por las razones conocidas de falta de representatividad y otras pero se ha evitado por los gobiernos el facilitar el nacimiento y crecimiento de alternativas válidas.
  • El efecto Estrella. El mejor cantante puede alcanzar a todo el mundo por los canales de distribución globales. Su renta se dispara. El segundo mejor, con un talento muy cercano al del primero, ve como su renta es muchísimo menor que la del primero. Este efecto se produce en muchos sectores de la sociedad.

Remedios que puedan corregir la desigualdad

  • Educación. Se cita universalmente como solución. Cuanto más alto el nivel de educación mejor es la retribución y menor es el paro. Por consiguiente, más educación. Cada vez más el público tiene la percepción de que la educación es un requisito necesario pero no suficiente. España tiene una enorme cantidad de licenciados superiores trabajando en empleos por debajo de sus cualificaciones y la cantidad de licenciados superiores sin empleo es también muy alta.
  • Profundizar en la redistribución. ¿Tiene sentido que las rentas más altas paguen menos porcentaje de sus rentas en impuestos que el trabajador normal? Este es el caso en la mayoría de los países avanzados. Si se tienen en cuenta los impuestos indirectos (IVA) y las cotizaciones sociales el trabajador medio paga mucho más en impuestos que las rentas más altas.
  • Volver atrás en la globalización. Son muchos los expertos que consideran que los acuerdos de la Organización Mundial de Comercio dirigidos a facilitar el comercio internacional han dado excesiva flexibilidad a las empresas sobre donde colocar sus instalaciones y donde vender sus productos, quitando a los gobiernos la mayor parte de las herramientas que tenían a la hora de controlar la conducta y las operaciones de las empresas. Si los gobiernos aprietan a las empresas estas pueden elegir mover sus operaciones, con lo que los gobiernos están en gran medida constreñidos en lo que pueden hacer. La globalización (junto a las ideas neoliberales prevalentes en estos momentos a nivel mundial en las economías desarrolladas) han privado a los Gobierno de las herramientas para llevar a cabo una redistribución más profunda, y todo se deja en las manos de la competitividad, algo que como hemos visto está llevando a mayor desigualdad. Son muchos los expertos que consideran que debería volverse atrás en muchas de la reglas de la OMC para dar más herramientas a los Gobiernos.

Finalmente, la desigualdad en la distribución de la restringe el crecimiento. EL FIM publicó en abril del 2011 un estudio titulado “Desigualdad y Crecimiento Insostenible: dos caras de la misma moneda” donde mantiene esta proposición.

Dos links que desarrollan el tema de la desigualdad en la distribución de la renta en los Estados Unidos.

¿Llegaremos a los 6 millones de parados?

Hace unos días se difundió un informe de JP Morgan (uno de los grandes bancos americanos) que decía que España acabaría el 2012 con un paro del 27%. Si esa predicción se cumple, el número de parados en España alcanzará los 6 millones. Ese paro puede alcanzarse con una caída de la actividad del 3%, lo que no está fuera de lo posible dado lo que ha pasado en Grecia y Portugal después de implantarse las medidas de austeridad forzadas por Europa.

¿Es razonable esa predicción?, o mejor todavía ¿es probable?

La actividad económica está cayendo en el cuarto trimestre y sin ninguna medida especial seguiría cayendo en el primero. Tenemos por delante, sin embargo, las medidas de austeridad que el Sr. Rajoy ha anunciado que vendarán in especificar los detalles. Lo único claro de estas medidas es que tratarán de reducir el déficit fiscal en 35.000 a 40.000 millones. Esto es aproximadamente un 3.5% del PIB. Tiene importancia que medidas específicas se pondrán en marcha para alcanzar esta reducción del déficit. Si se hiciese subiendo impuestos a las rentas más el impacto negativo en la actividad económica muy pequeño, mucho menor que si se hace principalmente por la vía de los recortes. Nadie sabe lo que el Sr. Rajoy va a plantear pero dada la ideología del PP las medidas irán probablemente por subidas en impuestos indirectos, recortes de salarios de funcionarios, estancamiento de las pensiones, recortes de inversión y muy probablemente copagos sanitarios. Todas estas medidas afectarán seriamente a la actividad económica. No se puede descartar el efecto sicológico de las medidas que harán que el consumo se retraiga con fuerza, quizás no tanto como en el 2009, pero nadie sabe.

A medida que progrese el año 2012, según el impacto que en los salarios puedan tener las reformas del mercado de trabajo, y según progrese la recaudación fiscal, que casi seguro caerá con fuerza, no sería descartable que a mediados de año se plantease la “necesidad” de más medidas de “austeridad”. En my opinión entra dentro de lo posible que la actividad económica se desplome un 3% en el 2012, aunque ningún gabinete de estudios (excepto JP Morgan) lo predice en estos momentos (hay que decir que los modelos de predicción económica que manejan los “expertos” no funcionan bien en circunstancias especiales como las actuales). La clave estará en el impacto sicológico de las medidas y en la evolución de la recaudación fiscal. Si la recaudación fiscal empieza a deteriorarse y se trata de corregir el problema con más austeridad la economía caerá con fuerza. Este tipo de evolución circular donde austeridad lleva a más austeridad es lo que pasó en Grecia y lo que está pasando en Portugal.

Mi apuesta es que a finales del 2012 estaremos mirando hacia los 6 millones de parados más que hacia los 5 millones. Dada la estacionalidad del empleo en España el máximo de desempleo del 2012 se alcanzará en Marzo del 2013.

La pesadilla de la economía y las medidas insuficientes del Gobierno.

La economía española se encuentra en una situación de pesadilla de la que no parece que vayamos a despertar en los próximos años (bastantes años, toda la legislatura de Rajoy).

Una economía con un paro del 23%, una economía a la que se van a aplicar medidas de austeridad para reducir el déficit fiscal que harán que la actividad económica caiga lo que por un lado aumentará el paro de forma sustancial y por otro hará que la buscada reducción del déficit se dificulte debido al estancamiento o a la caída de la recaudación fiscal como consecuencia de la caída de la actividad económica. La probable reacción del Gobierno de acentuar las medidas de austeridad en el caso de que las primeras medidas no sean suficientes, podría provocar, como en Grecia, que los objetivos de déficit no se cumplan y que el único resultado tangible de las políticas económicas del Gobierno sea un incremento sustancial del ENORME paro del que disfrutamos.

Este podría ser el escenario del 2012, presentándonos en el 2013 con una situación económica más deteriorada y con el mismo problema de aplicar más medidas de austeridad para no conseguir los objetivos buscados. Por el camino emprendido, casi con total seguridad, austeridad y paro enorme sin atisbo de solución caracterizarán la legislatura de Rajoy. El problema de Rajoy podría ser dentro de un par de años, el como “engañar” a la ciudadanía para que le vuelvan a votar.

El problema del déficit fiscal

Las Administraciones Públicas gastan más de lo que ingresan. El 2011 ha acabado con un déficit fiscal superior al 8% del PIB (80.000 millones), la previsión del Gobierno de Zapatero y el compromiso con Europa para este año era del 6% del PIB. Este fracaso se ha debido tanto al lado de los ingresos como al lado de los gastos. Los presupuestos del 2011 esperaban aumentar la recaudación de las Administraciones Públicas, por todos los conceptos, en unos 12.000 millones sobre el 2010. La realidad ha sido una recaudación unos 4.000 millones por debajo del 2010. Eso por si solo explica un 1.5% del PIB del 2% de desviación sobre el déficit esperado del 6%. El resto se debe a gastos mayores de los presupuestados, sobre todo por parte de la Autonomías.

Para el año 2012, España se ha comprometido con Bruselas en un déficit fiscal del 4.4% del PIB. El tamaño del ajuste deberá ser de unos 42.000 millones (reducciones de gastos + incremento de la recaudación). El paquete de medidas recientemente aprobado por Rajoy se queda inmensamente corto. Prevé el Gobierno que la recaudación aumente en unos 6.000 millones y los gastos se reduzcan en unos 9.000 millones. Las medidas adicionales, las realmente difíciles, se dejan, por motivos políticos, para después de las elecciones autonómicas en marzo.

La tarea de reducir el déficit fiscal en 42.000 millones en un año, es inmensa, casi imposible. El gasto total de la Administraciones Públicas en el 2011 es de unos 430.000 millones, de los cuales 125.000 en personal, unos 50.000 en sanidad, un poco menos en educación y más de 100.000 millones en pensiones y prestaciones de paro.

El problema de la recaudación

Según el plan de medidas recientemente aprobado, se subirán los impuestos, IRPF, IBI y poco más. El incremento estimado de la recaudación, según el Gobierno, será de unos 6.000 millones. La realidad será que con las medidas anunciadas la recaudación no solo no crecerá, sino que probablemente será menor que en el 2011. La razón es que el 2012 va a ser un año de caída profunda de la actividad económica que hará que la recaudación caiga con fuerza, nadie sabe exactamente cuanto, pero probablemente más que el incremento de recaudación previsto por la subida de impuestos.

El problema de los gastos

El control de los gastos del Gobierno central es relativamente simple. El gasto es fundamentalmente de personal al cual por el momento se le han congelado los sueldos, pero nada impide el que el Gobierno decida después de las elecciones autonómicas en marzo reducir el salario de los empleados públicos. Es muy probable que se haga. El gasto de personal de todas la Administraciones Públicas es de unos 125.000 millones. La reducción de salarios de Zapatero supuso unos 6.000 millones.

El problema del gasto público está fundamentalmente en las Autonomías y más concretamente en el gasto sanitario que está creciendo y que las Autonomías son incapaces de controlar. El problema se complica por el hecho de que hay 17 equipos de gestión (políticos) tratando de controlar estos gastos y unos son más inútiles que otros. No hay sorpresa aquí. La realidad es que desde hace tiempo está previsto que los gastos sanitarios como porcentaje del PIB vayan creciendo a medida que la población envejece. Este crecimiento ha de hacerse frente con mayor recaudación fiscal (subidas de impuestos), por parte del Estado y por parte de las Autonomías.

En estos momentos nos enfrentamos a una economía en recesión que deprime la recaudación y al hecho de que las Autonomías rehúsan utilizar a fondo el poder que tienen para subir impuestos. Las autonomías tienen en sus manos el impuesto de sucesiones que debidamente empujado con una excepción del 100% para patrimonios hasta 750.000 Euros y a partir de ahí una tasa del 35% (como en los Estados Unidos), podría recaudar quizás 15.000 millones.

En mi opinión el impuesto de sucesiones, dado su enorme poder recaudatorio y la importancia de que sea uniforme para todos los españoles, estaría mejor en manos del Estado. De momento este impuesto prácticamente ha desaparecido del panorama y no parece que ni las Autonomías ni el Estado estén dispuestos a utilizarlo, por el momento.

¿Y ahora que?

Los políticos son los que deciden el marco en el que se mueven los individuos y las economías. En el caso de España el PP parece haber decidido apostar por el Euro a cualquier precio y más concretamente tomar como propia la visión alemana de que la solución (¿para el problema de la deuda?, ¿para el problema del paro?) viene por la vía de la austeridad, la reducción de salarios y las “reformas estructurales” que faciliten esa reducción de salarios.

No hay ejemplo de un país en crisis de balanza de pagos en que el problema se haya resuelto solamente por la vía de la austeridad. Las soluciones han venido siempre por la vía de la austeridad unida a una devaluación sustancial de la moneda para que el sector exterior actuase como motor de la economía en crisis. La política económica de Zapatero a finales del 2009, cuando ya se veía el enorme problema del paro, debería haber sido una salida del Euro. En el Euro la economía española ha mostrado un comportamiento inesperadamente dinámico en el sector exterior, el único que desde el 2009 ha generado demanda y mantenido a la economía. El empuje del sector exterior no ha sido suficiente, sin embargo, para controlar la destrucción continuada del empleo en la economía y el crecimiento del paro.

El comienzo de la solución vendrá después de serios problemas y convulsiones cuando España abandone el Euro o la Unión Monetaria Europea se deshaga por completo. Mientras sigamos en el Euro, España está condenada a marasmo económico, miseria creciente y paro elevadísimo. Estamos hablando de años. Si Rajoy sigue pertinaz con seguir las recetas de Alemania se presentará a finales del 2013, con dos años para las elecciones con la misma papeleta de Zapatero al final del 2009, solo que con mucho más paro y sin soluciones que la ideología del PP les permita tomar.

Por el momento pintan bastos y hay que esperar enormes medidas de austeridad, más subidas de impuestos, más reducciones de gastos, copagos sanitarios, recortes de sueldos a lo funcionarios, etc. Todo es posible. Quizás nos sorprenda Rajoy recuperando competencias para el Estado, por ejemplo la sanidad que se está demostrando imposible de manejar por las Autonomías.

La imposibilidad del ajuste fiscal que se nos pide

Las últimas cifras publicadas del déficit fiscal de todas las Administraciones Públicas es del 8.5% del PIB, es decir, unos 91.000 millones de Euros.

El compromiso con Europa es que en el 2012 el déficit no superará el 4.5% del PIB, es decir unos 48.000 millones.

El ajuste, entre subida de ingresos y reducción de gastos, es de 43.000 millones.

Veamos como este ajuste es imposible, salvo que se tomen acciones similares a las que los “amigos” y socios europeos han impuesto a Grecia.

¿Que va a pasar con los ingresos de las Administraciones Públicas?

Esta es la gran incógnita puesto que los ingresos dependerán de las subidas de impuestos y tasas y del nivel de actividad económica.

En el 2011, año en el que hubo un crecimiento del PIB del 0,7% y en el que las tasas de varios impuestos, principalmente el IVA, eran superiores a las del 2010, los ingresos fiscales fueron unos 5.000 millones menos que en el 2010.

Europa pronostica para España una caída del PIB del 1% para el 2012, los analistas del FMI pronostican una caída del 1.7%.

A nadie extrañaría que la caída del PIB en el 2012 supere el 2%

En estas circunstancias es casi imposible que la recaudación de las Administraciones Públicas por todos los conceptos crezca, es muy probable que caiga.

Para nuestros cálculos supondremos que la recaudación no subirá en el 2012 sobre el 2011. En mi opinión este es un supuesto optimista.

El impuesto de sucesiones.

Hay un impuesto que podría producir ingresos sustanciales, que no impactaría negativamente en la actividad económica y que además puede ser fuertemente progresivo: El impuesto de sucesiones debidamente implementado.

El volumen total de las herencias en España supera los 100.000 millones al año, la mayoría de ellos corresponde a patrimonios superiores al millón de Euros.

Un impuesto de sucesiones con una excepción del 100% hasta un millón de Euro y con una tasa del 45% a partir de ahí, sin excepciones tales como la de empresa familiar y otras que se aplican en el impuesto del patrimonio, podría recaudar entre 20 y 30.000 millones al año. Esto es 2.5% del PIB.

Si consideramos que en España la presión fiscal es de 8 puntos menos de PIB que en Francia y de 15 puntos de PIB que en los países nórdicos y que la distribución de la renta en España es la peor (la más desigual) de las grandes economías europeas no parece que una medida de este tipo sea excesiva o impropia.

Este es la estructura del impuesto de sucesiones que existía en los Estados Unidos hasta la reducción de impuestos (para los ricos) de Bush en el 2001 y a la que se volverá a finales de este año.

Nadie espera que se haga esto en España donde los ricos son uno de los bienes más protegidos por nuestros políticos. Se prefiere sacrificar a toda la población.

El recorte de gastos.

Supongamos que queremos reducir los gastos de todas las Administraciones Públicas en 43.000 millones a ver donde llegamos con unas medidas duras pero “razonables”.

  • Salarios de funcionarios y empleados públicos: 125.000 millones en el 2011. Una reducción del 5% representaría 6.000 millones.
  • Pensiones de todo tipo: menos de 100.000 millones. Una reducción del 5%, representaría 5.000 millones.
  • Sanidad: gastos totales, incluidos empleados y funcionarios, unos 75.000 millones. El gasto de personal será quizás unos 25.000 millones. ¿Alguien piensa que se pueden reducir más de 3.000 millones en todo lo que no es personal después de 3 años de austeridad que ya llevamos al cuerpo? Yo creo que será imposible, pero digamos que ahorraremos 3.000 millones para seguir calculando.
  • Educación es parecida a la sanidad, calculemos otra reducción de 3.000 millones, siendo muy optimistas.
  • Inversiones: En el 2011 los empleos de capital de todas las Administraciones Públicas fueron unos 30.000 millones. El golpe de ahorro que se va a dar no creo que pueda pasar de los 10.000 millones, algo que ya pondría en serios aprietos a las grandes constructoras de obras públicas y otros.
  • Después de 3 años de austeridad real en la mayoría de las partidas de gasto es impensable que se pueda reducir mucho más de forma razonable.

Este cálculo nos da el resultado siguiente de reducciones : Salarios – 6.000 m. Pensiones – 5.000 m. Sanidad – 3.000 m. Educación – 3.000 m. Inversiones 10.000 m. Total= 28.000 millones.

La reducción d3escrita es ya bastante draconiana, pero nos quedamos cortos en 15.000 millones, lo que equivale a un 1.5% del PIB. Esta es la razón por la que el Gobierno busca reducir el objetivo de déficit del 4.5% al 5.5% del PIB.

El peor de los casos

Si como es muy posible Europa insiste en que hay que bajar el déficit al 4.5% del PIB y los muy europeos del PP tratan de llegar ahí, los recortes tendrían que ser del 10% del salario de funcionarios, el 7% de las pensiones, etc. Este nivel de recorte nos metería en la dinámica de Grecia y Portugal: Caída brutal de la actividad económica, superior al 2%, subida del paro hasta los 6 millones en marzo del 2013, ciada de la recaudación fiscal en más de 10.000 millones y fracaso en alcanzar en nivel de déficit del 4.5%.

Ha llegado la hora de enfrentarse a una Europa, principalmente Alemania, que ha dejado de ser razonable y a la que da igual infligir cualquier nivel de desgracia económica en sus países socios y “amigos” como se ha demostrado en Grecia. Alemania a la que los españoles subsidiamos cada día por la vía del mecanismo perverso del Euro no tiene prisa y puede esperar a ver que pasa, eso sí, ya ha dicho en todos los tonos que no quiere poner más dinero.

Si el PP se somete a este tratamiento por Europa e impone este tipo de medidas merecería que la ciudadanía se le enfrentara en la calle y en las urnas.

Cuentas de las Administraciones Públicas, tercer trimestre 2011.